Ejercicio del Poder

Senado, concesión preocupante

Cuando el "Horno no está para bollos". Cuando existe amplia y grave desconfianza del colectivo social hacia la clase política. Cuando se señala que nuestros representantes populares: senadores y diputados –tanto federales como locales- no encarnan la voluntad ciudadana. Cuando estamos a escaso mes y medio del 7 de junio, día de elecciones. Cuando como nación poseemos una orgullosa heredad histórica entorno a la defensa de nuestra soberanía, 78 senadores realizaron concesión preocupante.

La semana pasada, senadores del PRI, PAN y PVEM conformando mayoría en la Cámara Alta, aprobaron la iniciativa presidencial que reforma la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, la cual autoriza ahora que agentes aduanales y migratorios norteamericanos porten armas en nuestro territorio y revisen a personas o mercancías que se dirigen hacia su país.

El senador petista MANUEL BARTLETT, enfatizó que: "Este dictamen es un atentado directo contra la soberanía nacional, es un acto de simulación que presentan como un gran avance económico en cuanto al turismo y crecientes servicios".

"La aceptación de una nueva imposición de los Estados Unidos de Norteamérica, significará la invasión de este país, de agentes policíacos norteamericanos armados en todo el territorio nacional, lo cual es una absoluta violación a nuestra soberanía", abundó.

ALEJANDRO ENCINAS, del PRD, se sumó a la crítica señalando que ya hay extranjeros realizando pre-inspecciones en el país, pero sin armas, por lo que no tiene sentido indicar -como hicieron senadores priistas- que aumentará el comercio internacional con esta modificación.

En Estados Unidos su legislación prohíbe expresamente la portación de armas de fuego a todo ciudadano que no sea estadunidense, a menos que migre de forma permanente a ese país", recalcó ENCINAS.

Viene a mi memoria lo expresado en el Seminario "México en la Globalización", realizado en Tepoztlán, Morelos, cuando el entonces ponente y exmandatario MIGUEL DE LA MADRID HURTADO, refirió -a pregunta específica- que en razón de la debilidad de México, la mayor presión que había sufrido su gobierno fue por parte de los EU, en los ámbitos económico y político.