Ejercicio del Poder

Referéndum escocés

Sin duda, uno de los acontecimientos que la semana pasada ocupó la atención internacional, y que tuvo en vilo a Europa, fue el relativo al referéndum del pueblo de Escocia para decidir si continuaba formando parte o no, de una de las cuatro naciones constituyentes del Reino Unido.

La historia de esta parte territorial del norte de la isla de la Gran Bretaña, comienza alrededor de 10 mil años, cuando los primeros hombres comenzaron a habitar ese espacio tras la última era del hielo.

Su historia escrita se inicia con la llegada del Imperio romano en Gran Bretaña, cuando los romanos ocuparon lo que es actualmente Inglaterra y Gales, administrándola como la provincia romana de Britannia.

La llamaron inicialmente Caledonia, por el inmenso bosque de pinos caledonios que se extendía por todo el país.

Tras una serie de pasajes, el Reino de Escocia fue un estado independiente hasta 1707, fecha en la que se firmó el Acta de Unión con Inglaterra, para crear el Reino de Gran Bretaña.

Sin embargo, el deseo de autonomía ha existido. Así, el movimiento independentista escocés -en los años recientes- ha tenido tres fechas relevantes: 1 de marzo de 1979, 11 de septiembre de 1997 y, el más cercano, el pasado jueves 18, donde la independencia perdió.

Un No silencioso pero mayoritario (55,3 por ciento) se impuso y favoreció la unión con Gran Bretaña, ante la incertidumbre económica y el miedo al futuro, que el Sí (44,7) por ciento les generaba.

En una ajustada campaña el Sí fue una sorpresa, pero dejo una enseñanza.

Un cambio es inevitable en Gran Bretaña y va a implicar reformas constitucionales a lo largo del reino, señaló en su discurso de victoria en Downing St., el primer ministro inglés, DAVID CAMERON.

¿Qué hubiese perdido el Reino Unido si Escocia se independizara? Mucho.

No sólo las franjas diagonales blancas sobre fondo azul que lucen en la famosa bandera británica, sino los yacimientos de petróleo del mar del norte, sus cuantiosas reservas y una considerable porción de su territorio.

"Escocia ha decidido por mayoría, en este momento, no ser un país independiente. Acepto el veredicto, pero el sueño nunca morirá", dijo en Edimburgo, el líder separatista ALEX SALMOND.