Ejercicio del Poder

Padrés, desenlace

El gobernador panista de Sonora, GUILLERMO PADRÉS ELIAS, como señala el refrán: "Se metió entre las patas de los caballos".

Lo anterior, a pesar que conoce muy bien el alto riesgo que esto significa, ya que es del dominio público su afición y vasta propiedad de corceles.

Sin embargo, en el ámbito político su comportamiento afirma lo contrario. Veamos.

Al iniciar el mes pasado, el Rió Sonora –mismo que atraviesa varios municipios de ese Estado, abasteciendo a la población de agua para consumo humano y uso agropecuario- sufrió derrame de químicos tóxicos, por el desborde de un represo usado en la mina Buenavista del Cobre, perteneciente al Grupo México.

A partir de ese momento, surgieron contradicciones entre autoridades estatales y municipales entorno al grado de contaminación del afluente, responsabilidad de actuaciones, así como quejas diversas de pobladores afectados.

En medio de esta crisis ambiental, habitantes del pueblo de Bacanuchi, uno de los más afectados por la contaminación de tóxicos, denunciaron públicamente al gobernador sonorense por indolencia para atender la contingencia, así como por merma del vital líquido en sus pozos ya que el mandatario norteño la reenvía a una presa con una cortina de más de 100 metros de ancho, ubicada en el rancho su propiedad.

En los cinco años que van del sexenio panista, tal predio ha incrementado su valor de cinco millones de pesos a 432 millones, ya que cuenta con siete pozos, sistema de riego por goteo, electrificación, dos reservorios y la propia presa de agua.

Frente a estas versiones directas, apoyadas por los delegados federales de Conagua y Profepa, PADRÉS los obvió de sus responsabilidades y los declaró "non gratos".

Al mismo tiempo publicó un desplegado en el que acusa al gobierno federal de negligencia en el caso del desastre ambiental.

Ante airada respuesta del vocero presidencial, presión en su contra de legisladores federales, cancelación de entrevista con el secretario de Gobernación, envió de una Comisión especial, por parte del presidente PEÑA NIETO, investigación sobre sus propiedades y descontento del pueblo sonorense, ahora el silencio de PADRÉS es síntoma del desenlace por venir.