Ejercicio del Poder

Narcoguerra: intereses

Ein tratar hacer de este tema un argumento de película de conspiración, el cual en 10 años ha marcado al país con más de 100 mil muertos y 30 mil desaparecidos, es relevante tener en cuenta algunas consideraciones sobresalientes. Veamos.

JAVIER OLIVA, experto en seguridad nacional, afirma que la llamada "guerra contra el narcotráfico" comenzó en junio de 2005, con el primer operativo de carácter policiaco-militar llamado "México Seguro", que se llevó a cabo bajo la administración de VICENTE FOX.

Sin embargo, desde el 11 de diciembre de 2006, cuando el entonces presidente FELIPE CALDERÓN inició la lucha contra el crimen organizado, el panorama de violencia, enfrentamiento entre cárteles, asesinatos y víctimas colaterales es uno de los problemas más graves que más azota el país.

El escritor JUAN VILLORO, en entrevista para BBC Mundo, señala: "México se ha convertido en una gigantesca necrópolis".

"El Estado ha perdido total soberanía, la desigualdad social ha aumentado, el consumo de drogas no ha bajado y esto solo ha contribuido a acentuar el baño de sangre. Entonces ha sido un fracaso total porque se ha entendido que para combatir el problema del narcotráfico la única solución es militar".

Ante el saldo negativo de esta ofensiva, donde el Estado mexicano ha tenido que concentrar recursos y esfuerzos frente a ese hecho que no constituía –en aquel entonces– una amenaza directa e inmediata para su sociedad y gobierno, cabe preguntar: ¿Qué intereses motivan esto? ¿Por qué esta guerra no puede ser ganada? ¿Somos peones inmolados en un ajedrez ajeno?

La relación de la CIA con el narcotráfico ha sido confirmanda en otros países, ¿actúa en México y para qué?

En 2011, OBAMA comentó: "estamos realizando acciones para reducir el flujo ilícito de armas y dinero provenientes de Estados Unidos".

El ejercicio crítico, así como la realidad, advierten que el vecino del norte no solo es responsable del problema del narcotráfico al ser el mayor consumidor de sustancias prohibidas en el mundo y de vender armas a los narcos mexicanos, sino que este país –o algunas facciones dentro de su gobierno– impulsa la guerra con el narcotráfico, la fomenta como negocio y como estrategia desestabilizadora.

Un patrón de conducta histórico liga a Estados Unidos y a sus agencias de inteligencia con el narcotráfico y con la utilización –y elevación– de conflictos internos para legitimar una intervención política en territorio extranjero.