Ejercicio del Poder

Montero, renovado entusiasmo

Cada época histórica aporta un puñado de hombres egregios que, sobresaliendo, vienen a enriquecer las filas de la única indiscutible aristocracia: la del espíritu.

Esos seres de alma señera surgen para darnos acierto de la verdadera grandeza que el espíritu humano puede alcanzar.

Así, ellos, con potencia cósmica van recreando las desideratas.

Tal es el caso de ENRIQUE MONTERO PONCE, quien desde los 13 años, en su natal Puebla, como si hubiera escuchado el susurro de Píndaro, “llega a ser el que eres”, mostró su verdadero arquetipo al incorporar en su alma, el periodismo.

En el yo auténtico de cada hombre: su vocación; inicia su carrera como cronista deportivo y en una precisa ecuación entre persona y tiempo, concreta el primer noticiario en la radio; no sólo en Puebla, sino en el país.

En este sentido, MONTERO es considerado precursor del periodismo en su ciudad natal. Calificado, además, como una institución en el periodismo nacional al lograr alcanzar el récord mundial GUINNESS por mantener el programa de radio noticias con más transmisiones ininterrumpidas por más de cuarenta años, presentado por un solo periodista en más de catorce mil emisiones.

Así, desde el 31 de octubre de 1969, cuando emprende difusiones -sin pausa ni disentimiento- se convierte de relator cotidiano del acontecer diario, en un periodista profusamente cercano, reconocido y querido por sus oyentes, los cuales, el jueves pasado, le homenajearon sus 44 años de labor continua.

Para testimoniar y celebrar ese corolario de logros, ese pasado en devenir, acudieron representativos del colectivo social, económico, religioso y político; en esa alternancia, en la empatía que motiva, tuve el privilegio de asistir.

Ahí, en la eternidad invaluable de la amistad, con mi yerno JUAN PABLO GOMEZ y mi hija ANTHIA, departimos festivamente con su hijo MARIO MONTERO.

Al discurrir el tejido histórico con mi preciado par, ENRIQUE MONTERO PONCE, con gran querencia a su audiencia, -con impasible serenidad- señaló: “No puedo darles la espalda, por lo que a mis 85 años que acabo de cumplir, a Dios gracias, me sigo levantando a las 5 de la mañana con el mismo entusiasmo y alegría”.