Ejercicio del Poder

Mancera,“arúspices”

"Dios nos agarre confesados", debe haber sido la prédica emitida por miles de automovilistas, de la suma de un millón, que no pudieron usar –el pasado martes- su vehículo por la aplicación del programa endurecido "emergente y temporal" Hoy No Circula, vigente del 5 de abril al 30 de junio.

La dureza de ese esquema sustenta en la reducción de los índices de contaminación que producen "serios problemas" de salud entre la población, dijo el jefe de gobierno, MIGUEL ANGEL MANCERA.

Argumentación válida, no así el procedimiento. Ese tipo de decisión se puso en práctica el 20 de noviembre de 1989, refiriendo que sería "medida temporal".

De acuerdo con algunos expertos, en esa fecha, "no se observó ninguna reducción en la contaminación del aire de la ciudad".

Uno de los trabajos científicos sobre el "Hoy no circula" fue realizado por el Dr. HÉCTOR G. RIVEROS del Instituto de Física, UNAM.

En ésta ocasión, el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM desmanteló los argumentos del jefe de gobierno MIGUEL ÁNGEL MANCERA y la CAMe para justificar el rigor en el Programa de Contingencias Ambientales Atmosféricas.

En un comunicado, los especialistas de ese organismo aseguraron que "reducir la actividad vehicular en 20% puede incrementar el máximo de ozono en 5%".

Así pues, sin tomar en cuenta experiencias anteriores, sin profundizar en indudable solución, MANCERA una vez más ha mostrado no saber qué hacer, ya que habrá "sobreaviso" de contingencia ambiental, si el viento sopla o si deja de soplar.

En razón que la naturaleza del poder no logra resolver el problema, que el poder de la naturaleza lo disipe.

Y ¿por qué se implementa la disposición hasta el 30 de junio? El razonamiento del jefe de Gobierno se fundamentó "para que la lluvia de verano disperse los contaminantes". Y la gente se queje, entonces, de las inundaciones, no de la calidad del aire.

Por esa postura y para evitar error tras error, tropiezo tras tropiezo, sería bueno que MIGUEL ANGEL MANCERA consultara a los "arúspices", adivinos etruscos que examinaban las entrañas de un animal sacrificado para obtener presagios en cuanto al futuro.