Ejercicio del Poder

Lenguajes originarios

Más de dos centenares de hablantes de lenguas originarias de México y diversos países latinoamericanos se conjuntaron –la semana pasada– en Mérida, Yucatán, con un propósito común: conocer acerca del quehacer de los diversos gobiernos del mundo, donde en sus territorios todavía cuentan como patrimonio cultural la audibilidad de idiomas oriundos.

Dentro del marco del Festival Internacional de la Cultura Maya, convocados por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), el ejercicio se realizó a través del III Seminario Internacional de Políticas Lingüísticas en el Mundo.

A este encuentro, con la humildad del peregrino, llegaron hablantes, lingüistas, estudiosos, académicos, doctos investigadores, así como representantes de pueblos y organizaciones indígenas.

En el cobijo de las instalaciones de la magnificente construcción del Gran Museo de la Cultura Maya, cuya edificación rinde culto a La Ceiba –árbol sagrado que desde tiempos remotos los mayas veneraban al registrar una relación mágica con la tierra, símbolo de vida, perpetuidad, bondad, belleza, fuerza y unión– se conocieron avances de los instrumentos jurídicos, articulados en políticas públicas, respecto a los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas de México y del mundo.

Mientras en el interior la sensibilidad de espíritu de quienes ahí participaban se iba impregnado en los muros del museo como valioso resguardo, en el exterior la lluvia se convertía en elemento generador y regenerador de vida.

En cuanto a México, las 364 cosmovisiones de los más de 7 millones de los todavía hablantes de lenguas primigenias, conservaron el mismo hilo conductor: son –desde siglos atrás– los silencios guardianes del medio ambiente y columna vertebral de la economía primaria del país.

Como demostración fehaciente de la elevada heredad cultural e histórica del lenguaje maya, los hablantes de uso diario encarnan casi 60 por ciento de la población; situación que llevó a formular la norma gramatical de esa lengua.

Ello, como instrumento de fortaleza, continuidad idiomática y pensamiento histórico. Tarea que como política pública realiza el INALI dirigido por JAVIER LÓPEZ SÁNCHEZ, de origen tzeltal.