Ejercicio del Poder

Jornaleros agrícolas, esclavos

La semana pasada se vivieron días agitados en el Valle de San Quintín, situado al sur de Ensenada, en el norte de Baja California. Ahí, como en Comondú, en Baja California Sur, son explotados laboralmente 40 mil indígenas.

Esta situación de desesperación e ira derivó en paro de jornaleros rurales, así como en bloqueos carreteros y saqueos.

Los trabajadores exigen respeto a sus derechos laborales, seguridad social, prestaciones de ley y fin del acoso sexual por parte de mayordomos y patrones.

Ante ello, como si estuviéramos en pleno siglo XIX, las autoridades respondieron la madrugada del miércoles 18 con detenciones masivas y -en muchos casos- arbitrarias.

Cabe señalar que sus denuncias de explotación en los campos agrícolas han sido ignoradas durante años.

Previamente al reciente suceso hubo dos frustradas mesas de diálogo -una el 15 de octubre de 2014 y otra el pasado 22 de enero-, en las cuales los jornaleros organizados en la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social (Aonemjus) que agrupa a 70 mil temporeros, consideraron que no se tomó con seriedad su pliego petitorio ya que no asistieron los representantes competentes de autoridades gubernamentales ni de las empresas agrícolas.

Han advertido que 12 compañías les dan trato de esclavos y violan los más elementales derechos humanos y laborales; los dueños de algunas de esas corporaciones tienen ligas con funcionarios y políticos del PAN y del PRI.

Es destacar que las demandas de estos trabajadores agrícolas colocan a la vista los niveles de ilegalidad que persisten en las condiciones laborales de sectores enteros de la economía nacional, como las actividades agrícolas y la minería; de igual manera, revelan que la solicitudes de esos derechos es castigada, en el México contemporáneo, con la persecución policial.

Por otra parte, resulta sorprendente que las autoridades de nuestro país, que manifiestan el trato deleznable que se les infiere a los connacionales que trabajan en Estados Unidos, sobre todo en quehaceres agrícolas, nada han hecho para mejorar los escenarios de los miles de jornaleros del campo que laboran en el territorio nacional.