Ejercicio del Poder

INALI

En la remembranza de nuestro pasado, por la memoria que lo sustenta, es un referente obligado el tema del desplazamiento y desaparición de nuestras lenguas originarias.

Como conformación de muchas magias, nuestro país –antes del establecimiento del Estado Mexicano – contaba con un gran número de lenguas indígenas que como construcciones culturales moldeaban deseos.

Sin embargo, con una visión monolingüe y monocultural, el colonizador intentó desaparecerlas al desecharlas con el uso del español.

En mucho tiempo, por coincidencias compartidas de los diversos gobiernos y gobernantes, las lenguas indígenas, así como sus hablantes, fueron huéspedes silenciosos e invisibles en nuestro país.

Hasta hace no muchos años, urgiendo fortalecer el espíritu nacional, el Gobierno Federal, reconoció que la pluralidad de lenguas indígenas es una de las partes integrantes del patrimonio pluricultural y lingüístico patrio.

Por su origen histórico las valora como lenguas nacionales con la misma importancia que el español.

Hoy en día, en nuestro territorio, existen 364 variantes lingüísticas, conformadas en 68 lenguas y 11 familias lingüísticas.

Para fortalecer los derechos lingüísticos, evitar el desplazamiento de nuestras lenguas originarias y por consiguiente su extinción, crea el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, como organismo descentralizado de la Administración Pública Federal.

Entre sus acciones están: difundir la realidad y la diversidad lingüística y cultural de la Nación; asesorar a los tres órdenes de gobierno para articular políticas públicas en la materia; así como, promover la creación y ejercicio de institutos en estados y municipios con hablantes de lenguas nacionales.

Saturando el alma de lo propio, al frente del INALI, se halla JAVIER LOPEZ SANCHEZ, joven parlante del maya-tseltal, originario de Oxchuc, Chiapas; Maestro en Lingüística y Doctor en Educación, quien por su labor ha sido distinguido con el grado de Doctor Honoris Causa Summa Cum Laude, por la Honorable Academia Mundial de la Educación.

No olvidemos que el idioma es sustento; con él aprendemos la denominación de las cosas; nos brinda identidad y unidad; y con él, vivimos deletreando el alma.