Ejercicio del Poder

Trump divide Estados Unidos

"Quien siembra vientos cosecha tempestades", advierte un refrán. Tal sentencia popular bien puede aplicarse al hoy presidente electo de los Estado Unidos, DONALD TRUMP.

El magnate norteamericano tanto en la búsqueda de su nominación, así como lograda su candidatura por el partido Republicano, como tema central de su campana, usó una serie de expresiones de odio, racismo y excepcional hostilidad hacia migrantes asentados en aquel territorio.

Ese proceder ocasionó que la poderosa nación norteamericana –desde 18 meses atrás– empezara a dividirse.

Una vez que TRUMP fue declarado presidente electo de Estados Unidos, su triunfo desencadenó protestas en todo su territorio.

Desde Pennsylvania hasta California, en Oregon y en Washington miles de personas se volcaron a las calles para manifestar su oposición a la victoria del republicano.

Con gritos de "¡fascista!" y "Tú no eres Estados Unidos, nosotros somos Estados Unidos", frente a sus hoteles en Filadelfia y Chicago, lo insultaron por "misógino" y "racista".

Según la policía, una de las manifestaciones más multitudinarias –sino la que más– fue la de Nueva York.

En Portland, 2 mil concentrados corearon: "No al Ku Klux Klan, no a EE.UU fascista, no a Trump".

En la ciudad de Seattle, estado de Washington, al menos cinco personas resultaron heridas, dos de ellas de gravedad, en un tiroteo registrado, muy cerca de donde se estaba desarrollando una protesta en contra de la elección de DONALD TRUMP como nuevo presidente de Estados Unidos.

Ante esto, cabe señalar que nunca antes en la historia de Estados Unidos una elección presidencial había provocado reacciones violentas en las calles.

En este contexto, HILLARY CLINTON al reconocer su derrota en la carrera hacia la Casa Blanca, aseguró: Estados Unidos está "más dividido de lo que pensábamos".

Ante ello, DONALD TRUMP, quien fue un aspirante incendiario a la presidencia, en su corto mensaje de victoria, al parecer dio inició al largo camino de una reconciliación, tan necesaria para su país, como lejana.

"Tenemos que restañar las heridas abiertas", comentó.

Sin duda, será su trabajo más duro. Una nación dividida, enfrentada, que él mismo contribuyó a fracturar con una campaña más allá del límite en forma y fondo, espera sus primeras decisiones.

Puede afirmarse que al interior, prevalecen serie de manifestaciones de decepción, odio y temor entre la población de su país, y en el plano internacional impera la incertidumbre y cautela.