Ejercicio del Poder

Francia, venganza

En toda Francia, las banderas nacionales ondearon -el pasado viernes- en apego con las 130 personas víctimas de los ataques terroristas de hace dos semanas en París.

El presidente FRANÇOIS HOLLANDE dijo que su país "Tras haber enterrado a los muertos, tendremos que reparar a los vivos". "Haremos lo necesario para destruir a ese ejército de fanáticos".

Resultante, los tambores de guerra contra el denominado Estado Islámico (EI), han resonado.

Desde los ataques del 13 de noviembre, Francia ha estado en batalla contra ISIS. El lunes 16, aviones de combate franceses lanzaron ataques aéreos desde el portaaviones CHARLES DE GAULLE.

A pesar que el ejército francés sigue siendo el más numeroso de Europa, HOLLANDE busca apoyo para su resuelta guerra contra los yihadistas del Estado Islámico.

Se reunió primero, con el primer ministro británico, DAVID CAMERON; después, en Washington con BARACK OBAMA, y terminó con una visita a Moscú con el presidente ruso VLADIMIR PUTIN el jueves.

Sin duda, una de las agresiones más bárbara, injusta y cobarde es la del terrorismo, sobre todo el del yihad islámico, sinónimo de crueldad sin límites, ya que su embate deja indefensa a la sociedad, perturbada para su defensa y para su castigo.

Además, en el colectivo social queda una sensación generalizada de ineficiencia, impunidad y orfandad, por parte del Estado.

Ante ello, la respuesta bélica considera que ayuda al desagravio, a extirpar cierta rabia; pero a costos muy altos.

Aunque HOLLANDE ha dicho "No cederemos ante el miedo ni ante el odio", parece ser que sus palabras han dejado de persuadir, en este caso su lenguaje es el de las armas, el sentimiento es el del encono, el objetivo es la venganza.

Así, los atentados de París han acabado siendo un banderín de engarce para las fuerzas armadas.

Llama la atención que frente a esta solicitud francesa de ayuda bélica, la premier alemana ANGELA MERKEL –contrario a su posición acostumbrada- considera que la acción militar no es la adecuada.

Bombardear a la nación de los asesinos, aniquilar a todo su pueblo, es ocupar el mismo nivel y naturaleza de los agresores. Es probar ser iguales que ellos.

Por tanto, ¿venganza es lo indicado?