Ejercicio del Poder

Ejército: lealtad y honor

Conmemoramos el pasado viernes 19, el Día del Ejército. Esta fecha trae a la memoria dos valores distintivos de los mexicanos que han asumido la distinción de servir a la patria a través de esa ejemplar institución: lealtad y honor.

Su antecedente: el Plan de Guadalupe del 19 de febrero de 1913. El entonces gobernador de Coahuila, VENUSTIANO CARRANZA, formó el Ejército Constitucionalista para enfrentar al usurpador VICTORIANO HUERTA, quien había apresado, obligado a renunciar a su cargo y asesinado, al presidente FRANCISCO I. MADERO.

De ahí su gloriosa tradición: un ejército leal a nuestra Constitución, a las leyes y a las instituciones del país.

De esta forma, nuestro Ejército es una corporación militar surgida del pueblo, identificada con las aspiraciones de los mexicanos y consagrada al servicio de la nación.

El Ejército mexicano es el único en Latinoamérica que en más de tres cuartos de siglo no ha sido protagonista de un golpe de estado.

"El ejército ha evolucionado sustancialmente a través del tiempo respaldando a la nación, subordinándose como principio dogmático al poder civil, institución de sólidos principios, de nobles aspiraciones no de ambiciones ni de pretensiones, de hechos fehacientes no de protagonismos, apegado a la normatividad", ha señalado el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el general SALVADOR CIENFUEGOS.

En este contexto, se puede afirmar que hoy es una institución incluyente. Ha sabido reconocer el papel fundamental que las mujeres tienen para la preservación, mejoramiento y crecimiento de nuestra nación.

Además de ser baluarte y pilar de la paz, al encargarse de defender la soberanía del país, así como de ayudar a proteger la seguridad de sus habitantes, a partir del 11 de diciembre de 2006, bajo el mandato del ex presidente FELIPE CALDERÓN, participa en la llamada "Guerra contra el Narcotráfico".

En muchas ciudades del país el Ejército mexicano ha llegado para cumplir con tareas de seguridad que las policías locales han sido incapaces de realizar.

La salida de los cuarteles no es lo ideal, pero ante la infiltración del crimen organizado en estados y municipios, el recurso ha sido inevitable.