Ejercicio del Poder

EPN, basta de vandalismo

En la marcha pacífica por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, efectuada el pasado jueves en el Distrito Federal, los vándalos o "anarquistas" llevaron a cabo –de nueva cuenta– diversas acciones violentas que conducen a la incertidumbre.

A través de las imágenes mostradas en TV y en las redes sociales, pudimos observar a un grupo focalizado de aproximadamente 300 embozados, autodenominados "anarquistas" quienes en el Zócalo de la Ciudad de México agredieron a la policía y lanzaron bombas molotov. Hechos que se tipifican como delito y que no son parte de la libre expresión; sus actos llevaban la clara intención de vulnerar.

Sobre esta situación, JESÚS RODRÍGUEZ ALMEIDA, secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, afirmó que quienes arrojaron objetos a policías en el Zócalo tiraban a matar; los encapuchados anarquistas mostraron su odio contra las autoridades.

En cuanto a este tema, el presidente ENRIQUE PEÑA NIETO recién afirmó que hay interesados en atentar contra la libertad de manifestarse, provocando y realizando actos vandálicos.

Al respecto, reconoció el enojo social en razón que algunas autoridades, en los tres órdenes de gobierno, han consentido una serie de atropellos por parte de estos grupos.

PEÑA NIETO enfatizó que no lo permitirá. "Es obligación del Estado mexicano asegurar que las expresiones ciudadanas no sean secuestradas por quienes actúan por violencia y vandalismo", dijo.

Ante ese sentir, pidió a policías, ministerios públicos, procuradores, fiscales, jueces y magistrados, poner su máximo empeño para que rija el imperio de la ley. No más vandalismo.

Ahora bien, ¿quiénes son estos vándalos? ¿Quién o qué intereses los financian? ¿Hasta dónde se expanden? ¿A quién responden? ¿Cuáles son sus genuinas intenciones? ¿Por qué actúan con impunidad?

Sin duda, los órganos de inteligencia del gobierno deben conocer las respuestas a las cuestiones arriba planteadas. Si la ocultan al presidente PEÑA NIETO, cometen traición a México y a él.

Hay que recordar que su manifestación primera fue horas previas a la toma de protesta constitucional del presidente ENRIQUE PEÑA NIETO.

Es elocuente el consecuente riesgo.