Ejercicio del Poder

Desafío al Estado

Sin ser catastrofista, debo referir que vivimos uno de los momentos más álgidos de este sexenio en cuanto a manifestación de inseguridad y violencia.

Ambas, sin duda, son un desafío al Estado mexicano.

En cuanto a la primera, la inseguridad, ésta se ha convertido desde hace más de dos sexenios en un problema endémico. Respecto a la segunda, la violencia cada vez se incrementa y va encontrado nuevas expresiones.

Una imagen vale más que mil palabras. En este contexto hemos visto cómo se ha quemado la puerta de Palacio Nacional y la sede del gobierno de Guerrero, prendido fuego a dos alcaldías, al igual que a un sinnúmero de vehículos y han atacado sedes partidistas en Guerrero, Michoacán y Veracruz, así como una estación del Metrobús en el Distrito Federal.

De igual manera, se ha bloqueado el acceso al aeropuerto de Acapulco, continuado con obstaculizar las carreteras y la toma de casetas de cobro. Esto ante la mirada de policías federales parados a un lado de sus patrullas sin hacer nada para evitar estos actos ilícitos.

La inacción en los tres niveles de gobierno ha alentado a los diversos grupos radicales a elevar el tono de sus agresiones, no solo en Guerrero, sino cada vez en más puntos de la geografía nacional.

En este sentido, el grupo autodenominado "Milicias populares ¡Basta ya!" se adjudicó la explosión ocurrida el miércoles pasado en una tienda Soriana ubicada en el municipio de Ecatepec, que rompió los ventanales de varios establecimientos, incluidos dos sucursales bancarias.

Hemos llegado a que todo, absolutamente todo puede ser cuestionado y derribado.

De nada han servido los discursos que llaman a la cordura Se ha radicalizado la vandalización de las protestas y los actos delincuenciales.

En nombre de la tragedia de Ayotzinapa, hay muchos que ya lucran con el dolor de las familias.

Sin embargo, habrá que decirlo con franqueza, esos jóvenes violentos no son más que el brazo de un grupo o grupos de presión que intentan un objetivo claro, el logro de sus intereses particulares.

¿Cuáles son éstos y quiénes son los que comandan? ¿Quién está atentando contra el gobierno y con tanta eficacia?

Sin duda, no es o son adversarios menores.