Ejercicio del Poder

David López, 100 días

Todos los regímenes políticos, incluso los autoritarios y unipersonales, rinden cuentas de "algo" a "alguien", sea un grupo de electores -en el caso de la democracia representativa- o un grupo de militares, notables, o la propia divinidad, tratándose de sistemas menos abiertos.

Fundamentalmente, este deber, en los gobiernos democráticos contemporáneos, es uno de los principales instrumentos para controlar el abuso del poder y garantizar que los gobernantes cumplan con transparencia, honestidad, eficiencia y eficacia el mandato hecho por la ciudadanía.

En nuestro sistema político, las constituciones de 1824 y 1857 definieron la importancia de organizar y controlar el poder; no obstante, fue hasta el Congreso Constituyente de 1917, donde por vez primera utilizaron el término "rendir cuentas" para denotar la obligación de los gobernantes de informar sobre sus actos y decisiones.

En cuanto a la presentación de un balance de los primeros 100 días de acción gubernamental, este ejercicio fue innovado por el presidente norteamericano FRANKLIN D. ROOSEVELT, cuando al asumir el poder encontró a su país sumido en una profunda crisis económica de alcance mundial.

Con el anhelo de trasmitir capacidad de reacción ante ella y mostrar resultados que generaran confianza y optimismo en la ciudadanía y en los mercados, la utilizó como estrategia política y comunicacional de gran utilidad.

De esta forma, el Plan de 100 días busca conquistar las percepciones de los ciudadanos sobre la capacidad de gestión de la autoridad recién electa.

En este sentido, en el marco de un ritual republicano, el pasado lunes 18, el munícipe de Metepec, Estado de México, DAVID LOPEZ CARDENAS, quien estableció como sello referencial de su gobierno la proposición "Decidiendo contigo", ofreció –con pasión reflexiva- testimonio transparente de su inicial quehacer de un centenar de días.

Este proceso dialéctico de consenso, comprensión compartida, contribución creativa y acción constructiva, queda afirmado en el diálogo continuo, en la claridad de los propósitos, en la intensidad del compromiso por el bienestar de Metepec, con el estímulo y orgullo por la tierra que gobierna.