Ejercicio del Poder

Corrupción

Ante los dos casos recientes de indudable corrupción y engaño, como lo son el de Oceanografía y el de la Línea 12 del Metro, en la ciudad de México, viene a mi memoria aquel pasaje del militar y político romano Cayo Julio César cuando a su regreso a Roma, después de varios años en campaña, en la plaza pública azotaba a su esposa ya que le habían comentado que durante su ausencia se le había visto salir con frecuencia de la casa de su mejor amigo.

Ante la imploración de su consorte de no ser castigada ya que ella le era fiel, el prestigiado romano sentenció: "La esposa del César no tan sólo debe ser casta y honesta, sino que es necesario que lo parezca".

Tal es el caso de los involucrados en el asunto de la Línea 12 del Metro; la obra más importante y costosa -26 mil millones- construida en el sexenio de MARCELO EBRARD, misma que ahora cuando menos se necesita gastar otros 700 millones para reconstruir 60% de la "Línea Dorada".

Esta ruta del Metro inició con un retraso de siete meses por problemas derivados de la liberación del derecho de vía. Luego vinieron las prisas. Había que concluir el proyecto antes del término gubernamental de MARCELO.

El problema de la Línea 12 surge por la incompatibilidad de los trenes con las vías, lo cual provoca un mayor "desgaste ondulatorio" por el excesivo golpeteo de las ruedas metálicas sobre los rieles; el motivo, se adquirieron trenes más anchos, más pesados y con una distancia mayor entre ejes, es decir, no se compraron los trenes apropiados.

Además, el sistema férreo adquirido para la Línea Dorada es más difícil de conseguir y sobre todo más caro.

En la hoy suspendida ruta que corre de Tláhuac a Mixcoac los 450 mil pasajeros que transportaba diariamente, estos ahora se empujan y golpean al trasladarse en camiones del DF.

En este asunto hay graves responsabilidades. La reparación de la línea va a ser muy costosa. ¿Quién o a quiénes van a hacer los garantes?

EBRARD, puntualiza: "Todo esto sirve para chingar mi prestigio".

Su pecado fue confiar; creyó en subalternos como el director del Proyecto Metro (PMDF), ENRIQUE HORCASITAS.

Lo indignante es que el contribuyente va a tener que pagar las carísimas reparaciones.