Ejercicio del Poder

Corrupción e inseguridad

De acuerdo con el último Índice de Percepción de la Corrupción que publica Transparencia Internacional, nuestro país se ubica como uno de los más corruptos en la posición 106, de un total de 177 naciones.

Por otra parte, siete de cada diez mexicanos coinciden en que la falta de seguridad es el problema más importante de México.

Sin duda, corrupción e inseguridad son un binomio de problemas centrales que impide el adecuado desarrollo nacional.

Esto ha conllevado a que la sociedad no avance y México parezca más alejado del sueño de país que todos queremos. Veamos por qué.

En el ámbito de lo político, la corrupción e inseguridad atentan contra la credibilidad política, elemento sustantivo de la legitimación y, por ende, de la gobernabilidad.

En cuanto a lo económico, estas dos circunstancias desestimulan las inversiones financieras, bien sean nacionales o extranjeras.

Respecto a la corrupción, NORBERTO BOBBIO, en su Diccionario de política, señala que ésta debe ser vista en términos de legalidad e ilegalidad y no de moralidad e inmoralidad.

Llega a convertirse en una cultura de las élites y de las masas, pero que debe ser combatida porque constituye un factor de disgregación del sistema y conduce al desgaste de lo más importante: su legitimidad.

Por su parte, GUILLERMO GARCÍA NARANJO, socio director de KPMG en México, empresa internacional de servicios de auditoría, impuestos y asesoría a corporativos nacionales y trasnacionales, refiere que la corrupción y la inseguridad representan una amenaza para alcanzar la ansiada meta del crecimiento económico del país.

La Encuesta de Gobernabilidad y Desarrollo Empresarial midió la percepción que tienen las empresas sobre la corrupción en nuestro país: aduanas, Policía Federal, PGR y el Poder Legislativo son vistas como las instituciones más deshonestas.

La idea que el gobierno de la República ha estado estrechamente vinculado con los principales grupos delictivos del país es hoy, un hecho conocido y aceptado por amplios sectores de la sociedad mexicana, restando credibilidad a los gobernantes, a los aparatos de seguridad pública y de justicia del Estado.

La pregunta: ¿hasta cuándo durará esto?