Ejercicio del Poder

Córdova, incongruencia y soberbia

Ante la capitulación de Granada en 1492, el último sultán árabe BU ABDIL-LA, camino de su exilio, en la altura de Las Alpujarras, volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró; ante ello, su madre, la sultana AIXA, le dijo: "No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre".

Tal expresión puede ser propia para referirse a la actitud asumida por el presidente consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), LORENZO CORDOVA VIANELLO, quien después de haber sido descubierto de burlarse y denigrar a los indígenas de nuestro país –a través de una soez grabación telefónica de 01:56 minutos, donde en un casi monólogo enuncia ocho veces "cabrón" y siete ocasiones el "no mames"- de inmediato se refugió en una triste evasiva lloriqueante y fuera de tono.

El agraviante árbitro electoral federal, haciéndose el ofendido, buscó centrar la atención sobre la ilegalidad en la obtención de esos registros y señaló la "intención de desacreditar al INE", por lo que presentó una denuncia por espionaje ante la Procuraduría General de la República (PGR).

Ante ello, cabe señalar que independientemente que esa "conversación privada" haya sido obtenida ilegalmente, al momento que los medios electrónicos la dieron a conocer se hizo "pública" y, por tanto, en su calidad de árbitro público que decide parte importante de nuestra vida, merece sanción no solo social sino jurídica.

Además, con el lenguaje utilizado en "privado" muestra que los indígenas simplemente no están a su nivel. Los tolera por obligación, pero no por convicción. Revela su pensamiento puesto en claro y, con ello, su incoherencia entre el decir y actuar.

Por si fuera poco, exhibe su soberbia al presentar una denuncia penal contra quien resulte responsable de haber intervenido su línea telefónica grabando una "conversación privada" y luego difundirla con la mira de "desprestigiar al INE". Esto es, él es el INE. Y no hay nada más.

Al respecto, el INE está muy por encima de sus integrantes. Al INE no le desprecia la difusión de la grabación, al INE le mancilla el soliloquio grosero, racista, ofensivo y torpe. Al INE le denigra su presidente consejero.

Afirmamos: el árbitro electoral, por sí mismo se ha destruido.