Ejercicio del Poder

Antolín Celote, mazahua

En una publicación de su autoría "sobre la situación sociolingüística de una de las lenguas más antiguas y fascinantes de México", ANTOLÍN CELOTE PRECIADO, mazahua por heredad, mexicano por nacimiento y mexiquense por entidad, al compartirme su obra La lengua mazahua, me participó de su "grito de alarma" y, de igual manera su lamento; pero, al mismo tiempo, su propuesta y esperanza para revertir la tendencia de pérdida de su idioma original.

Como "gente de venado", con profundo sentimiento y amplio orgullo de pertenencia, antropólogo social, con maestría en Lingüística Indoamericana, ANTOLIN CELOTE, destaca como profesor de lengua y cultura mazahua en la Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM) y como maestro de fonética y morfosintaxis del español en la Universidad Autónoma Metropolitana.

Este contexto le permite investigarse a sí mismo, y con información documentada, en el año 2004, lleva a cabo su "propia experiencia comunicativa", resultante de un concurso de ensayo sobre "Identidad Indígena del Estado de México".

Ese trabajo, de lectura interesante y placentera, se convierte –finalmente- en un texto publicado en tres lenguas que "representan tres realidades culturales y políticas": castellano, mazahua e inglés.

FELIPE GONZÁLEZ ORTIZ, rector de la UIEM, señala: hubiera sido un error publicarlo sólo en lengua mazahua ya que como reconoce ANTOLÍN CELOTE, su habla manifiesta una disminución cardinal. La publicación en tres lenguas proporciona un mayor número de lectores.

Con mirada puntual refiere los motivos que dan lugar al desplazamiento de su lengua materna.

En el recuento histórico, durante la época colonial a los pueblos indígenas de México se les impuso una nueva lengua de relación: el castellano.

En el siglo XX las políticas educativas en nuestro país estuvieron orientadas a castellanizar a las poblaciones nativas para homogeneizarnos lingüística y culturalmente

Otros elementos que influyen para que los jóvenes mazahuas dejen de hablar la lengua de sus padres son la estigmatización y la discriminación.

Hay que propiciar trasmitir a los niños la historia oral, "sólo así la lengua mazahua podrá sobrevivir", concluye.