Ejercicio del Poder

Año 2016

Ha dado inicio el 2016. Como referí en entrega anterior, cada temporalización que el hombre le ha dado al tiempo conlleva hacia el futuro espera y esperanza.

Respecto a la primera, –tal como anunció el gobierno federal- este viernes 1 de enero los precios de las gasolinas y el diésel disminuyeron por primera vez en la historia reciente del país.

Lo que no se esperaba, fue que el costo del gas licuado de petróleo (LP) en el Distrito Federal y en algunos municipios de los estados de México e Hidalgo subiría a 14.53 pesos por kilogramo.

En materia electoral el 17 de enero se pondrá en juego la gubernatura de Colima luego de haberse anulado los comicios celebrados el 5 de junio de 2015.

Más tarde, el 25 de enero el Poder Legislativo al igual que otros congresos latinoamericanos que han tolerado la presión de intereses económicos internacionales, iniciará el debate sobre el uso de la marihuana.

En seguida, el 12 de febrero el papa FRANCISCO iniciará una visita de cinco días a nuestro país.

En marzo, en medio del calor electoral, los partidos y sus bancadas intentarán modificar la reforma electoral.

El 5 de junio habrá comicios para renovar 12 gubernaturas, Congresos y ayuntamientos, en un contexto en el que la competencia político-electoral ya no volverá a ser la misma después del pasado 7 de junio de 2015.

También el 5 de junio se elegirá a la Asamblea encargada de acordar y dictaminar la Constitución de la Ciudad de México.

El 18 de junio entrará en vigor en todo el país el nuevo sistema de justicia penal acusatorio, tal como contempla la reforma constitucional en materia penal de 2008.

Ante todo esto, y frente a un México que es muy diferente al de hace dos décadas, donde ahora el consenso es frágil, muy estrecho y coyuntural. Un país donde los temas de justicia y desempeño de las autoridades remiten a una crisis generalizada de confianza, conlleva a que el conjunto nacional tenga la clara conciencia que ya no queda tiempo para errores.

Por ello, es primordial la esperanza, realidad estructural del ser humano de desear, proyectar y ganarse el futuro –no confundir con "optimismo"-, como uno de los ingredientes más importantes de la vida individual y colectiva.