Ejercicio del Poder

Aguirre debe renunciar

Con autoridades infectadas por organizaciones criminales, con una sociedad agraviada e irritada por la lista interminable de violencia expuesta o soterrada, la seguridad se cae a pedazos y fractura la gobernabilidad en el estado de Guerrero.

El 18 de agosto pasado, el propio titular del Ejecutivo guerrerense, ANGEL AGUIRRE RIVERO, reconoció que la inseguridad y violencia se habían "disparado", en aquella entidad federativa.

Tan sólo en los últimos quince días se han suscitado hechos violentos en tres de las siete regiones de la entidad, lo que ha dejado 17 personas muertas y 43 normalistas desaparecidos.

El 25 de septiembre, con huellas de tortura fueron hallados cinco cadáveres en la comunidad de Arcelia.

La madrugada de ese mismo día, en Zihuatanejo, un grupo armado atacó y asesinó a dos personas de 21 y 23 años.

El viernes 26 de septiembre, estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, quienes viajaban en tres autobuses, fueron baleados por la policía del municipio de Iguala.

Resultado de ello, cinco heridos, un muerto y 43 normalistas desaparecidos.

El día 27, la unidad en que viajaban los Avispones de Chilpancingo, equipo de la tercera división del futbol mexicano, fue atacado por la policía de Iguala, recibiendo más de 400 impactos de bala, provocando la muerte de un jugador de 15 años y del chofer; así como seis heridos.

El domingo 28 fue asesinado en Acapulco, el secretario general del PAN, BRAULIO ZARAGOZA MAGANDA.

El 30 de septiembre, en Acapulco, cinco jóvenes fueron asesinados por un comando, mientras otro grupo de hombres armados impidió que autoridades ministeriales levantaran tres cadáveres.

El 4 de octubre, en Iguala, confirman la aparición de ocho cadáveres en fosas clandestinas.

Ante este escenario violento, el gobernador ANGEL AGUIRRE RIVERO, tan sólo condena los hechos, ofrece recompensa, solidaridad, apoyo; se pronuncia por la aplicación de la ley, y busca desafuero de alcalde.

AGUIRRE cabildea su permanencia, sin embargo, no es garante de la tranquilidad en ese estado.

Como señaló, en agosto de 2008, el empresario ALEJANDRO MARTÍ, cuyo hijo fue secuestrado y asesinado, "si no pueden atender la inseguridad, renuncien".