Ejercicio del Poder

Aberrante imitación

La noticia dio vuelta al mundo. Una vez más un joven negro fue asesinado por la policía norteamericana.

En esta ocasión se trató del adolescente de 18 años, MICHAEL BROWN, quien perdió la vida a manos de un guardián del orden en la población de Fergunson, en el estado central de Missouri, Estados Unidos.

Lo anterior, a pesar de estar desarmado y no oponer resistencia; evento que ha causado solidaridad mundial y amplia irritación entre los habitantes de aquella ciudad norteamericana.

La reacción no se hizo esperar. Protestas callejeras y saqueos fue la respuesta: De tal grado amplia y violenta que el gobernador JAY NIXON, ordenó el estado de emergencia e implementó un toque de queda en esa pequeña localidad cercana a Saint Louis.

Por su parte, el presidente estadounidense, BARACK OBAMA, en breve rueda de prensa en Massachusetts, condenó públicamente la excesiva fuerza policial y agregó: "Nuestro propósito ahora es mantener la seguridad ciudadana sin infringir su derecho a expresarse".

Cabe mencionar que, pese a los requerimientos de la familia y la comunidad, la policía local tardó casi una semana en facilitar la identidad del agente que mató a BROWN, y lo hizo al mismo tiempo que divulgaba por primera vez un video del joven como supuesto sospechoso del robo de cigarrillos en una tienda cercana al lugar del suceso.

Frente a este caso que revela -una vez más- la actitud prepotente, dominante e inmoderada de la policía local estadounidense sobre los ciudadanos de aquella nación, especialmente los de origen negro y latino, las preguntas que surgen son: ¿Acaso no es su función prevenir el delito? ¿No cuentan con equipo disuasivo de alta tecnología que les evite utilizar armas de fuego? ¿Al interior de Estados Unidos se está en sitio de guerra, por lo que hay que dispararle a cualquier sospechoso?

Esta aberrante imitación de causar muertes violentas por el uso lícito de armas letales contra de la población civil, por parte de la policía preventiva estatal, estuvo a punto de implementarse en nuestro país a través de las hoy derogadas ley "Bala" en el estado de Puebla y "Garrote", en Chiapas.

Se revocaron, gracias a la presión ciudadana y ponderación gubernamental.