DEL VERBO SER

El quinto poder y televisión mexicana

Alguna vez el difunto periodista Manuel Buendía definió a Televisa como el quinto poder  antes de ser asesinado el 30 de mayo de 1984 y seguramente no se equivocaba, pues ante la desatención del Estado a los medios de comunicación, el consorcio había experimentado un gran crecimiento en todos aspectos: sin controles jurídicos suficientes, el grupo televisivo se convertía en un auténtico poder político.  Uno año después, en junio de 1985 Raúl Trejo Delarbre como coordinador de los ensayos de otros 9 colaboradores editaron el libro que lleva el mismo nombre.

Este libro reconstruye una definición de los poderes fácticos, entendiendo estos como los que se ejercen al margen del aparato del Estado y se sirve de su autoridad informal para influir políticamente utilizando como clave de su ejercicio su capacidad de crear una realidad a través de la percepción generada en sus medios de divulgación y la gran penetración que le aporta su monopolio.

El pasado jueves 16 de octubre se estrenó simultáneamente en 1,200 salas de México la película “La Dictadura Perfecta” de Luis Estrada, mismo director de las películas, La Ley de Herodes y El Infierno entre otras de corte crítico político.  De alguna u otra manera todos esperábamos una férrea crítica al gobierno federal actual y entramos a la sala con un cierto morbo de si fuera la cinta materia de ser censurada por el gobierno después de su estreno.

Para quienes teníamos la edad preparatoriana en los inicios de los 70 fuimos testigos y afectados de tropelías de los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo y Miguel de la Madrid.  El primero mostrando el poder represivo del gobierno, el segundo creador de las devaluaciones sistemáticas sexenales,  el tercero creador del caos financiero más grave que ha producido un gobierno y el último sin pena ni gloria, ostentala mayor devaluación de la historia de México con mucho más del 2000%. 

Quiero con esto solo poner el perspectiva que este universo generacional setentero que vimos la película de Estrada, no nos provocó sorpresa ni representó algo que no supiéramos por propia experiencia vivida.  Por la reacción divertida del público en la sala (en su mayoría entre jóvenes y adultos jóvenes) me da la impresión de que las imágenes de la cinta llegaron más como ficción que como algo que está y ha estado presente en nuestro país.

Creo también que este trabajo cinematográfico no fue censurado ni lo va a ser, porque al final del día la crítica fundamental no está dirigida al gobierno en sí, sino al poder fáctico que ha estado en el poder por más de 45 años; un poder que hace de la realidad una fantasía y de la fantasía una realidad, un poder que ha “decidido” presidentes para perpetuar su imperio, su hegemonía y su control político.

Sin duda creo que todos los mexicanos estamos conscientes del poder económico del consorcio, pero no estoy tan seguro de que el mismo número estemos conscientes del poder político que puede pasar por encima de la democracia y la voluntad del pueblo sin percatarnos de ello, y más peligroso aún, dado que la percepción es la realidad, con cierto grado de satisfacción hemos sido movidos en el sentido que la dupla ha orquestado.

Creo que Luis Estrada no es acaudalado, al menos como cineastas internacionales, tampoco creo que así quisiera que fuera.  Me da la impresión de que es un SER involucrado y comprometido con el pueblo mexicano en pos de girar conversaciones  y barreras limitantes siendo fuente a través de su trabajo fílmico con información valiosa para despertar conciencias  y crear nuevas posibilidades para tomar acción como ciudadanos de un país que hemos permitido y hemos sido co-responsables de aceptar y promover el dominio del poder mezclado del gobierno y la “Televisión Mexicana” como la nombra Estrada en escena.

La Dictadura Perfecta es un documento de valiente aportación a esta nación; probablemente cierre muchas puertas al trabajo del cineasta, tal y como ocurrió en el proceso de producir la película, pero pienso que Luis Estrada ha elegido continuar en un camino, que aunque complicado, permita ser fuente de contribución en el proceso de crear una sociedad empoderada que descubra la conversación de vivir siempre en la posibilidad, de vivir experimentando lo que está disponible para sostener la causa de ciudadanos en acción que amamos a México. 

Yo estoy alineado SER de esta forma de SER, me declaro responsable de lo hemos creado en el México de hoy y partiendo de allí mi nuevo compromiso es ser fuente de crear consciencia de cómo vivir en participación ciudadana, en crear sentido de pertenencia a nuestra comunidad y a nuestro estado, de invitar a cómo ser parte de la “causa” de crear una sociedad que lejos de pensar que tiene derecho a algo, elija crear su propio futuro; le invito…