DEL VERBO SER

Los maestros del universo

En el año de 1980 ya en mi séptimo semestre de la carrera de arquitectura en el Tec de Monterrey, tuve la oportunidad de hacer prácticas profesionales en Hylsa.  Fue una suerte aplicar y ser aceptado porque Hojalata y Lámina, S.A. era la industria ícono regiomontana a la que no había quién no soñara con trabajar.

Durante el tiempo requerido para obtener los créditos académicos estuve tanto en planta como en el corporativo y mi chamba tenía que ver con desarrollo y actualización de organigramas y sus impresiones en tinta china cuando aún no llegaba la tecnología de impresión digital; lo de moda eran las máquinas de escribir eléctricas IBM con corrector integrado ¡wow!, y hasta allí; los arquitectos estudiantes teníamos un nicho de oportunidad muy interesante para hacernos de dineros extras con todo lo que hoy ya hacen las impresoras. 

Para actualizar los organigramas había que interactuar con todos los departamentos administrativos y de manufactura por lo que conocí mucha gente y sobre todo historias que inspiran y que aun al paso del tiempo, cada vez que se comparten produce una sana confrontación que pone a prueba de que estamos hechos al momento cuando noticias adversas nos sacan de nuestra zona de confort y nos obliga a buscar alternativas.

Eran años donde la globalización mundial comenzaba a crear efectos en las economías de escala de aquellos productos sensibles a la producción mundial como lo era y sigue siendo el acero y sus derivados.  Estos efectos se dejaban notar en la liquidación de personal de Hylsa y eso tenía que ver con nuestro trabajo de actualizar la estructura de los organigramas. 

Pues bien, aunque no lo llegue a conocer personalmente, un supervisor de la línea de rolado en caliente para producir lámina en rollo, fue uno de esos tantos puestos que fueron eliminados para contraer la planta laboral sin comprometer el proceso de control de calidad.  Este señor de apellido Núñez de 51 años de edad, 4 hijos y con 24 años de laborar fue hecho llamar al escritorio que todo mundo sabía no era sino para negociar los términos del despido.  Para el encargado de este despacho seguramente no era una chamba que gozara desempeñar; tenía que interactuar con las expresiones de angustia, tristeza, rabia, decepción y con rostros de desesperación y miedo respecto a su futuro y el de su familia.

Pablo Núñez fue invitado a sentarse frente a un tipo contratado por Hylsa para esta difícil chamba; y éste con el objeto de hacer lo más rápido posible el mal momento y con una aparente insensibilidad le dice: Don Pablo; se acabó el trabajo.  Después de unos segundos de silencio de los interlocutores le contesta con un tono de alarma: ¿en el mundo?....no, aquí en Hylsa, replica el emisario de la mala noticia;…Oh que susto, ya me había alarmado Usted, agregó el Sr. Núñez retirándose de la habitación…

La anécdota cambió el ámbito emocional de la planta, corrió como pólvora la manera de tomar una posición proactiva frente a una noticia que cambia dramáticamente el status quo; de alguna manera la percepción de Pablo apoyó a todos aquellos compañeros que pudieran pensar que estarían en una situación inmanejable a abrirse a la posibilidad de que las opciones de crear nuevas oportunidades esta precisamente en la conversación de posibilidad.

Esto es una experiencia de vida que nos dan “maestros del universo”, personajes que están mucho más allá de ser dominados por el ego y por los miedos, por lo que la corriente nos ha hecho creer y pensar.  Seres que están alineados con el “SER humanos” viviendo comprometidamente con el presente y con aquello que tienen en ese momento; moviéndose siempre de manera irrazonable y encontrando en ello lo divertido de la vida en explorar lo que tal vez ni siquiera sabemos que sabemos.  Aprendiendo de ellos que está disponible vivir siendo una forma de ser irrazonable tomando riesgos, accesando a la vulnerabilidad de recibir el presente y todo aquello de lo que no tenemos control tal y como viene y a partir de eso crear los resultados que estemos dispuestos a declarar para hacer lo que tenga que ser necesario para producirlos.

No ocupa estar expuestos a estos eventos como el de Pablo para darnos cuenta de lo que está disponible; no requerimos esperar a que una noticia nos revote en la cara para girar nuestra conversaciones de abundancia, de salud, de ser contribución al mundo, de ser ciudadano comprometido con nuestra comunidad y enrolar a otros a descubrir su potencial de posibilidades.

El pasado, sobre todo el pasado próximo no debe limitar, conducir y mucho menos callar lo que deseamos que ocurra en nuestra ciudad, en nuestro estado, en nuestro país.  Tenemos siempre la opción de estar en desacuerdo con lo que vivimos y la forma como vivimos; 2015 nos pone y propone un nuevo escenario para hacer que las cosas sucedan de una manera distinta y de crear una nueva conversación de que el poder de nuestra declaración, el poder de la elección que hagamos y el compromiso para producir los resultados nos abran la posibilidad de crear el Tampico en el que deseamos vivir en armonía, en comunidad, en desarrollo y bienestar común.