DEL VERBO SER

Ser, hacer y tener


La generación a la que pertenezco de entre 1955 y 1960 podemos presumir que hemos sido una de las más afortunadas que nos ha tocado vivir el amplio abanico del desarrollo y avances tecnológicos que el hombre ha puesto al servicio de la humanidad.   Una frase en alguno de los libros del antropólogo Edward T. Hall decía: “La tecnología nos ha provisto de medios más eficaces para retroceder”; frase que merecería un debate completo para evaluar todos los ángulos para emitir una postura ad hoc.Lo cierto es que nuestra generación conocimos y operamos una regla de cálculo, para muchos artefacto desconocido, que rápidamente fue rebasado por una simple calculadora con teclas de raíz, potencias y algunas funciones trigonométricas.  Esto antes de que llegara la revolución de HP y Texas Instruments.

Que decir de la nostalgia de la televisión blanco y negro con electrónica basada en bulbos; el brinco al mágico mundo del Color (tecnología del ilustre Ingeniero en electrónica mexicano, Guillermo González Camarena) y no se diga en todo lo que tiene que ver con las telecomunicaciones y especialmente en procesamiento de datos; léase computadoras.Traigo este pensamiento nostálgico porque la tecnología es un escenario donde seres ordinarios han creado resultados extraordinarios que nos han dejado de manifiesto cómo se experimenta la vida desde ser, hacer y tener; donde los símbolos de éxito, logros o títulos han sido una consecuencia última de algo que inició como una declaración, luego como la toma de acciones acorde a la declaración y de ello a la creación del resultado.  

Este aparenta ser un modelo totalmente opuesto al que la gran mayoría de la humanidad percibe como “lo normal”, porque parece ser que “tener” (a cualquier costo y sin importar mucho cómo) otorga la posibilidad de “hacer” para finalmente “ser” alguien en la vida. Steve Jobs, sin duda fue un ser que dejó un legado muy completo para quienes pretendemos estar legibles y comprometidos a preguntarnos a cada momento “que hace falta” en vez que “que estuvo mal”, para quienes el compromiso total es la plataforma ideal para declarar posibilidades y crear resultados.  Steve Jobs fue siempre su visión, que constantemente sufría modificaciones propositivas porque siempre fue de un pensamiento irrazonable en lograr lo imposible; toda su vida empujó la vara a límites que lo ponían seguido en el ámbito de non cuerdo.Todo en Steve Jobs nació de ser una declaración…..probablemente en todas nunca supo bien a bien como haría para lograrlo, porque nunca hubo evidencia en lo que el declaraba; siempre partió de cero, de ser fuente.

El cómo hacer que sucediera invariablemente surgió del tamaño de su compromiso; precisamente de allí, del compromiso surgen las posibilidades que dar vida a su declaración; el tener, si usted ha leído, visto reseñas o películas de él, podrá estar de acuerdo que era mera consecuencia de lo anterior; finalmente disfrutaba del resultado, pero su pasión lo movía al grado de disfrutar por poco tiempo cuando ya estaba en el siguiente nivel de su visión.

Creo que es posible plantar esta forma de ser en nuestro ser, al margen de la tecnología, es posible ser ciudadanos que tengamos una visión clara de lo que queremos para nuestra ciudad, nuestro estado y nuestro País; creo que tenemos la capacidad hacer declaraciones poderosas e imposibles de como participar para aportar a que las cosas estén como queremos; creo que podemos comprometernos a hacer lo que tengamos que hacer para llevar a cabo acciones que nos conduzcan a lograrlo.

Elijo pensar que sí, sí podemos! Sólo nos ocupa mirar introspectivamente y preguntarnos directa, honesta y confrontativamente: ¿Tengo el compromiso que ser requiere para ello?, Antes de pensar en que hay para mí, ¿puedo pensar que puedo aportar para que suceda?.Seguramente entonces disfrutaremos todos de tener una ciudad, un estado, un país, gobierno y gobernados en un estado de armonía del nivel que nos inventamos merecemos tener.

En una adecuación a la tecnología; allá por 2003 comenzamos a pagar en nuestro despacho de manera electrónica a los albañiles para que dispusieran con tarjeta; mientras se acostumbraban al nuevo sistema hubo de todas las experiencias en los cajeros en donde los más abusados enseñaron a los menos.  Un ayudante de oficial pidió asistencia a un oficial eléctrico que le apoyara en el proceso de cobrar; al estar frente al cajero el instructor le indicó que insertara la tarjeta en la ranura, hecho esto el ayudante se le quedó viendo a la pantalla por medio minuto y el instructor con poca paciencia le dijo: “entonces que, ¿cuanto quieres sacar?” a lo que el media cuchara le dijo; “pues todo”…..¿entonces? ¿qué esperas para pedírselo?.....se acercó a la ranura donde insertó la tarjeta y en susurro dijo…..”¡Quiero todo!”….valió la botana sabatina.