DEL VERBO SER

El gigante de Rodas

Son 7 las maravillas del mundo antiguo; una de ellas el gigante de la isla de Rodas en Grecia, concluida en el año de 305 A.C. después de muchos años de construcción; los recursos económicos para erguirla fueron producto de vender todo el equipo abandonado de Demetrio Poliorcetesque pretendía conquistar la Isla y que huyó después de ser derrotado tras los dos intentos de tomar el puerto de Rodas.

Con 32 metros de altura, 70 toneladas de bronce y 12 años de construcción, la colosal estatua fue erguida como un mensaje al mundo del poder y hegemonía del puerto comercial más importante de esa época.  Sin embargo solo 66 años les duró el gusto a los Rodios, un terremoto que para la infraestructura y construcciones de la ciudad de Rodas pasó desapercibido, para el invencible Coloso fue suficiente para caer de rodillas y con ello el ánimo y poderío comercial; durante 900 años vivieron operando el puerto esquivando las ruinas que recordaban a los habitantes la efímera historia de poder invencible.

Pareciera que en nuestro país también se construyó un gigante que fue concebido con el espíritu revolucionario creado con la corriente de 1910 tras la caída del imperio de Porfirio Díaz; con la iniciativa de Plutarco Elías Calles en 1929 bautizan a este gigante Partido Nacional Revolucionario (PNR) con el objeto de aglutinar todas las corrientes cooperativistas y las instituciones burócratas para mantener el poder en mano de una elite política que hoy encontramos parentescos y líneas ascendentes de quienes se conservan en el poder bajo las siglas del Revolucionario Institucional.

Este gigante tras 86 años se niega a girar, a cambiar sus hábitos; se niega a reconocer que un pueblo evoluciona, que un pueblo siente y reacciona tras ser vejado de su derecho de libertad de autodeterminación y que bajo el cobijo de ¨las instituciones” al servicio del estado, han inhibido y coartado los derechos básicos de libertad y democracia.

Con el paso del tiempo este gigante ha visto el hastío en sus propias filas de soldados que han entendido que el valor de una despensa o apoyos efímeros a cambio de la pérdida del poder adquisitivo de sus sueldos y con ello la pérdida de la posibilidades de aspiraciones de progreso no justifica la lealtad de la entrega del voto. 

El gigante fue golpeado hace 14 años y hoy sintiéndose recuperado regresa y en sólo dos años pretende hacer lo mismo que antes hacía ante la inminente desaprobación del pueblo; pensando que haber manejado de esa manera el Estado de México es la manera en cómo debe manejarse el país.  El gigante está obsesionado por crear poder al costo que sea sin importar el costo político y social; esta obstinado en seguir con el modelo vetusto y obsoleto de la dadiva, la asistencia a través de líderes operadores, cobijo en una resbalosa nómina que al primer indicio de desalineo se pierde el empleo, beneficios de influencia y todas las triquiñuelas que tienen que ver con vejar al SER de ser humano libre y auto determinado.

El gigante no aprendió la lección y su tiempo esta contado, el pueblo de México ha declarado no someterse más a la represión (cualquiera que sea el vehículo para hacerlo), el ser humano mexicano pobre ha aprendido en estos 14 años el valor de la dignidad y por ende el valor de la libertad que le da actuar con dignidad.  El ser humano mexicano de clase media y alta ha declarado no más abstencionismo; ha aprendido que las turbulencias de inseguridad que suceden “atípicamente” en tiempos de elección son solamente acciones que emprende el mismo gobierno para mantener en casa votos que sabe que son en su contra, y está realmente harto de ser parte y participante de este juego de poder.

Ninguna sigla política está ajena a esta nueva mirada del ciudadano; el nuevo ciudadano esta consciente y pendiente de que la pobreza extrema es proclive a ser sometida en el mismo modelo vetusto de política sucia; sin embargo también está abierto a la posibilidad de SER participación ciudadana y desde allí crear la nueva realidad de este país; está claro que la alternancia es una sana y deseable práctica para asegurar que quien maneje recursos públicos sepa que es empleado y no emperador, y que está sujeto a la voluntad de quienes lo llevaron a ocupar el cargo y que son sujetos de ser observados y sancionados.

Creo que México, nuestro Estado y nuestra Ciudad están en el umbral de una nueva corriente social, de ser modelo de sociedad, de ser ícono de transformación de pensamiento, de ser fuentepara apoyar a otros a adquirir conciencia de nuevas posibilidades en sus vidas, de tal forma que puedan elegir tomar acciones para crear resultados extraordinarios; una acción es salir, como si la vida dependiera de ello, a ejercer el voto.  No sucederá…de nosotros depende crearlo.