DEL VERBO SER

Cuando el compromiso quema


El sábado 12 de mayo de 1917 en las calles de Guerrero esquina con Torreón de la Colonia Campbell abrió sus puertas una institución educativa en nuestra ciudad con el objeto de dar enseñanza académica con las normas y estándares del sistema educativo de los Estados Unidos de Norteamérica. Si bien, tenía todo que ver con ofrecer una opción a los hijos de la colonia de extranjeros que participaban en lo que fue la época de oro de Tampico y con la explotación petrolera en los estados del norte de Veracruz, sur de Tamaulipas y este de San Luis Potosí, pero desde su creación incluyó la oferta a estudiantes locales lo que fue recibido con agrado y aprecio de nuestra sociedad.

Me refiero a la Escuela Americana de Tampico; la tercera escuela americana más antigua de la República Mexicana, a sólo cuatro años de cumplir 100 de estar al servicio de nuestra comunidad tampiqueña. Hoy con un campus de alrededor de 13 hectáreas de superficie total que lo hacen uno de los más espectaculares y completos de América Latina. 100 años que dan ejemplo de visión y compromiso total e íntegro; porque durante todo este tiempo han sido varias las generaciones que han llevado la estafeta de poner a la escuela donde sus fundadores la vieron y durante todos estos años, su visión simplemente se ha adecuado a levantar la vara de los objetivos que un día la crearon.

Y de esto me permito hablarle hoy, de algo tan importante para pretender una vida extraordinaria y que tan poco tiempo le dedicamos y que tiene que ver con la visión y el compromiso. Tampico tiene muchas historias de éxito, historias inspiradoras que tanto requerimos divulgarlas, hacerlas presente y compartirlas con el objeto de crear nuevas conversaciones en quienes aquí vivimos, en estar alineados con todas las posibilidades que existen de llevar a otro nivel nuestra ciudad y nuestras comunidades.

Generar una visión poderosa demanda tener una intención; ver hacia el futuro, vivir esa intención como una realidad y traerla al presente para dotarla de lo único que puede hacer que se haga realidad; un compromiso a prueba de todo.

Esto le ha faltado a nuestro estado; 80 años de centralizar el poder nos ha inmerso en un aletargamiento de nuestras voluntades para ver con responsabilidad hacia el futuro, pero sobre todo ha creado una cultura de la falta de integridad en donde hay cabida a todos los tipos de compromisos "convenientes" que solo nos llevan al fallo y al fracaso constante. La alternancia asegura comprometer a quienes han sido elegidos a hacer un ejercicio genuino de mantener la visión de Tamaulipas en la misma línea hasta conseguir los resultados que a todos nos enrolen en la sintonía de generar el sentido de pertenencia que tanta falta nos hace.

La alternancia es un aliado de las visiones poderosas; es permitir la diversidad de pensamiento; ser incluyente de las posturas de contribución para que los resultados se den. Requerimos de una visión que nos regrese nuestro estado de vida tranquila, feliz, que nos mueva a ser creativos y hacedores de nuestra realidad, nuestro patrimonio y nuestro futuro. Hoy más que nunca tenemos los antecedentes para en un acto consciente tomar la decisión de lo que conviene para el futuro de nuestro Estado y el bienestar de todas las comunidades que lo componen.

Depende de nosotros mismos, depende de elegir hacerlo, depende de si tenemos compromiso o no para hacerlo. Le invito leer y a promocionar en la lectura de sus conocidos el libro "El líder que no tenía Cargo" de Robin Sharma; le podrá dar una idea de cómo cualquier individuo sin importar lo que haga y quien sea, tiene la capacidad, habilidades y talentos de generar su propia abundancia y contribuir a que muchos otros a su lado lo repliquen; el ingrediente único: compromiso total.

He participado mucho con la Escuela Americana de Tampico; fuimos Presidentes de la Asociación de Padres de Familia, fui miembro del Consejo de Administración 12 años y en este 2013 fui invitado a pertenecer al Consejo de Directores. Mucha de mi participación fue estar al pendiente del crecimiento de instalaciones de la escuela y a través de todo este tiempo di testimonio de como una visión es algo que saberse definir y enrolar en los involucrados de un sueño, genera acciones maravillosas que crean realidades que se veían imposibles.

Y todo esto sin que el proceso se viera afectado por cambio de presidentes de Consejo, miembros o administrativos durante estos 100 años de labores. Algo más que me cautivó fue el hecho de que en el desarrollo de las 13 hectáreas que componen el campus, solamente se sacrificaron 3 árboles, eso, dice del nivel de compromiso, ¿no?

Yo le haría la pregunta obligada estimado Lector, ¿cuál es su visión de Tamaulipas? ¿y que está dispuesto usted a hacer para que su visión se haga realidad?