DEL VERBO SER

¿En la cancha de quién está hoy el balón?


Desde mi percepción el pueblo de Tamaulipas lidia con la inseguridad creada por una delincuencia organizada con distintos motivos que la de Michoacán; creo que eso nos da, por disonante que se escuche, una ventaja al sufrirla y una gran ventaja para elegir involucrarnos para erradicarla.  Con respeto, cariño y empatía a nuestros hermanos del sur, pienso la tienen mucho más complicada porque se percibe que son grupos delincuenciales que sustentan su poder en el amago, extorsión, salvajismo y rapiña de la población en general sin distinción y creo que esto es lo que llevó a generar los grupos armados de autodefensa.Tamaulipas y su infraestructura carretera, ferroviaria, fluvial, aérea y con la mayor cantidad de actividad de cruce fronterizo representa una atractiva plataforma para crear negocio y riqueza; esto no excluye a negocios ilícitos y por ende siempre será atractivo operar en estos lares.  Hoy los Tamaulipecos y en particular quienes vivimos en la zona conurbada del Sur de Tamaulipas, incluidas las comunidades vecinas del norte de Veracruz, hemos experimentado el obtener resultados producto de una iniciativa ciudadana harta de su vulnerabilidad ante los actos delictivos y la zozobra de la inseguridad.  Experimentamos que un grupo de valientes ciudadanos sin mascaras que cubrieran sus rostros salieron a manifestarse a las calles  de Tampico para mandar un claro mensaje al gobierno federal, estatal y municipal de su hartazgo a los nulos resultados y sobre todo a su poco compromiso de admitir los hechos y hacerse responsables de sus tibias e ineficientes iniciativas.¿Que sigue?  Logramos la atención a Tamaulipas a través de participación ciudadana; el resultado de la nueva implementación de estrategia al combate de la delincuencia, la visita del Secretario de Gobernación y la visita del presidente de la República no han sido obtenidos por una iniciativa del gobierno estatal y mucho menos por una del gobierno municipal, ambos rebasados en todos los ámbitos, han sido en respuesta al pueblo que se manifestó.Entonces, realmente con la experiencia que hemos acumulado de inicios de 2009 a la fecha, ¿cree Usted que la ciudadanía ya hizo su chamba y allí concluyó?¿Piensa Usted que el resto es cuestión de un ejército de efectivos de las fuerzas federales por 6 meses y queda resuelto al problema?Me inclino a pensar que no; creo que Usted lo sabe porque estoy seguro que hemos aprendido la lección de que si no defendemos lo que es nuestro más allá del umbral de la puerta de nuestra casa el virus no se erradicará y solo estará latente para emerger cuando las condiciones (que nosotros mismos como ciudadanos propiciamos) regresen a un estado apático. Desde mi segunda colaboración en esta columna en Abril de 2013 que se tituló “El sentido de Pertenencia” no he dejado de insistir que, desde mi visión, la inseguridad no se combate con más policías, más leyes y más cárceles, sino con educación, salud y participación ciudadana.  Esta última, la más poderosa de todas, porque está asociada a un instinto básico del Ser humano: delimitar su zona privada y a defenderla en lo individual y en lo colectivo como comunidad.¿Que sigue entonces? Le propongo que lo que sigue es mantenernos siendo valientes. ¿Qué piensa que sucederá cuando valerosamente vivamos como ciudadanos la cultura de la denuncia? Y me refiero más allá de denunciar lo que en ese momento está ocurriendo, a denunciar con valor y determinación lo que esta incrustado.  Quien paga piso de un negocio lícito, quien sabe quiénes son, donde viven, donde operan.  Estoy de acuerdo que lo urgente es sacarlos de nuestras calles, pero lo realmente transformador será extirparlos de nuestras comunidades, de nuestros negocios  y de nuestro patrimonio.Las fuerzas Federales seguramente no vienen a perder su tiempo, requieren crearinteligencia militar, no solo rondines y gastar gasolina para que percibamos su presencia; seguramente tienen trabajo también en otras partes del país y requieren dar solución definitiva y que deje de ser esto un cadillo a la gobernabilidad del país; facilitaríamos mucho su trabajo, les ayudaríamos a hacerlo más eficiente y contundente si aportamos información que apoye a realizar su trabajo.Nuestra participación es básica para la hacer que este proyecto sea exitoso.  ¿Conlleva esto un riesgo? Tal vez.  ¿Tenemos garantías?  Ninguna.  Y, sin embargo, sólo en la medida que elijamos con un compromiso a toda prueba colaborarindividual y colectivamentecon las fuerzas federales estaremos creando una verdadera posibilidad de lograr de fondo la anhelada paz y progreso para nuestro estado.  Es nuestra elección, es nuestro momento, nunca antes y seguramente nunca después estaremos como sociedad en una posición de tomar acción en algo que nos compete a todos y que de una vez por todas mostremos a México que erradicamos de nuestro vocabulario la frase de “calladito me veo más bonito”, que no somos nuestras circunstancias, que somos capaces de crear el escenario en el que deseamos vivir para nosotros, los nuestros y para todos los Tamaulipecos.Sentido de Pertenencia, cultura de denuncia, participación ciudadana con determinación y compromiso.  ¿Cómo se ve esto en acción?  Le invito a ser fuente de esta línea de pensamiento, a compartirla con su vecino, con su empleado, con su patrón, con el taxista o con quien tenga una relación amistosa, laboral, comercial; con todo mundo.  Le invito a ser enrolamiento al transmitir la visión de que podemos crear la ciudad de decimos merecernos, a estar claros que será si así lo declaramos y generamos acciones para que suceda, reconociendo que tenemos lo que tenemos y que somos responsables de nuestro pasado, presente y futuro.