DEL VERBO SER

Precio y valor de la democracia mexicana

Desde el mes de Abril y con mucho más énfasis conforme se acerca el nuevo año de 2015 se ve el desfile de camiones, camionetas y vehículos oficiales en las entregas de despensas como parte del trabajo de “asistencia social a los más necesitados” que a la gran mayoría de nosotros nos es familiar cuando se avecinan los tiempos electorales.

Las cajas de las despensas portan en uno de sus lados la leyenda: “este programa es de carácter público, no es patrocinado ni promovido por partido político alguno y sus recursos provienen de los impuestos que pagan todos los contribuyentes.  Está prohibido el uso de este programa con fines políticos, electorales, de lucro y otros distintos a los establecidos.  Quien haga uso indebido de los recursos de este programa deberá ser denunciado y sancionado de acurdo con la ley aplicable y ante la autoridad competente.”

Pienso en base a mi experiencia que el carácter público de este programa es discrecional y no precisamente a los “más necesitados” sino a listados promovidos por líderes de colonias y movimientos territoriales; pienso que aunque no está promovido por algún partido político, los empleados usados para el proceso de entrega y recabado de información del “beneficiado” si son promotores del partido oficial al grado del descaro de portar vestimenta con el logotipo de su partido.  Pienso que los 161 pesos que vale el contenido de la despensa es un precio muy caro para vender la democracia bajo la bandera del Desarrollo Social.

Pienso que el Desarrollo Social está muy lejos de ser solo asistencia social; forma parte sí, pero el beneficio de la asistencia debiera de ser un formato ganar-ganar, en donde se promoviera la participación social como reciprocidad a la asistencia que se recibe, de tal suerte que se generen vínculos de participación sociedad-gobierno en pos de erradicar pobreza extrema y que conduzcan a una sociedad más justa y equitativa

El verdadero Desarrollo Social de un pueblo está más en apoyar a los ciudadanos a adquirir conciencia de nuevas posibilidades en sus vidas de tal forma que puedan girar sus conversaciones de escases, de circunstancias limitantes y entrenarlos a tomar acción para crear su independencia desde apoyarlos a ser autosuficientes; entrenarlos a desarrollar el potencial de habilidades, de pensamiento creativo, de compromiso inquebrantable, de sostenibilidad de promesas y valores entre muchas otras cosas.

El escritor y periodista Mark Twain (conocido por sus libros de aventuras, entre ellos “Las aventuras de Tom Sawyer”) acuñó una frase que dice: “es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”, y porqué traigo esto a la mesa; porque sin tregua los programas de beneficios son permanentes con la idea de mantener en un estado hipnótico de intención de voto, de tal suerte que no ha sido suficiente los importantes esfuerzos de las instituciones encargadas de crear democracia, en llevar a través de millonarias campañas mercadotécnicas con el objeto concientizar el defender el derecho de libertad de voto y autodeterminación y erradicar el delito de la compra de voluntades a través de la denuncia de quien pretenda corromperlos.  Aun cuando todos poseen un mensaje poderoso y claro no han sido exitosos porque estas campañas suceden cada seis años porque no hay inversión en medios para las elecciones intermedias, por lo que es más fuerte el estímulo de “engañar, que el de convencer que no lo sean”.

Pareciera que para que esto tenga efecto real en el mexicano, ocupa ser una información que esté presente todos los días para hacerse un hábito, despierte la conciencia  y rompa con el esquema repetitivo de programas que pretendan con 161 pesos comprar voluntades.

Esto nos da una ventana de oportunidad para que Usted, estimado lector, para mí y para que todos tengamos una participación real en la vida de nuestra ciudad, de nuestro estado y de nuestro país.  Si Usted comparte en algo las ideas que aquí expreso, tiene Usted la posibilidad de ser fuente de información y de inspiración para con quienes conviva en su trabajo, en sus grupos sociales, con sus empleados y en general con quien tenga contacto y haga presente que este país requiere en urgencia la decidida participación de los ciudadanos en la vida pública y que es la voluntad del pueblo la que debe prevalecer en cómo queremos que se conduzcan nuestras comunidades y quienes elegimos para administrarlas.  Por lo que votar libremente por quien inspire confianza de procurar nuestros deseos ciudadanos y denunciar penalmente a quien pretenda interferir con ello, es una tarea no de las campañas publicitarias del IFE (hoy INE) durante tiempos de elección, sino todos los mexicanos, todos días, todo el tiempo.

La democracia es el tema más poderoso del desarrollo humano de un país, porque crea comunidades en acción enfocadas a la contribución antes de pensar en beneficios individuales y la abundancia de este tipo de sociedades viene como una consecuencia de su trabajo en equipo y con la visión de un mundo con seres humanos creando conversaciones de posibilidad todo el tiempo, de tal manera que erradicar el estado de sobrevivencia sea efecto de SER ciudadanos democráticos en excelencia….espero coincidamos en ello.