DEL VERBO SER

Pedidos y promesas

En marzo del año pasado tuve la experiencia de contender internamente por la candidatura a la alcaldía de Tampico; con un año y medio de militancia activa mi penetración de imagen hacia los miembros de mi partido era baja.  Eso nos movió a mi esposa María Elena y a mí a hacer una campaña de uno a uno, casa por casa y no de reuniones como se acostumbra.  

Eso nos permitió crear una conexión con la gran mayoría e intercambiar ideas, sentimientos y visión al futuro de nuestra Ciudad y sus comunidades, esto generó una atmósfera de intimidad que es fecha que apreciamos y disfrutamos aun cuando no fui afortunado en términos de votación para obtener la candidatura.Para ser más específico, no solamente no gané, sino que obtuve una notable diferencia contra los otros dos contendientes; cuando lo que esperábamos como resultado de mi campaña de muchísimas horas con una cercana, sincera e íntima interacción, habría de ser algo muy distinto.  Yo supuse, dados los pedidos y promesas que comprometidamente hicimos como pareja María Elena y yo, que los votos hubieran sido sensiblemente mejores que los obtenidos.  ¿Qué ocurrió?, ¿Qué hizo que los resultados fueran tan distintos a los esperados? Antes de compartir mi opinión, permítame dar algunas características de lo que para la transformación significa pedidos y promesas; son herramientas del lenguaje para crear acción; son conversaciones que denotan la creación del futuro para traerlos al presente y vivirlo como tal; son compromisos con condiciones específicas y con límite de tiempo entre un emisor y un receptor.

 Las promesas que hicimos tenían que ver con ser y vivir la política desde una perspectiva de participación y contribución, desde una plataforma de crear relaciones humanas íntimas y no comercio de voluntades; era el compromiso de hacer lo que fuera necesario para defender el derecho de autodeterminación, dignidad y libertad de expresión de cada habitante de esta Ciudad y ser fuente de inspiración para nuestros municipios vecinos.  Nuestro pedido era simplemente el confiar en nuestro desempeño como funcionarios, como militantes y como ciudadanos en nuestro quehacer hacia la sociedad de manera no gubernamental; confiar en que existe la urgencia, pasión y compromiso para con gusto dedicar la vida a declarar prosperidad para esta zona y crear acciones para hacerla ocurrir. Bien, varias pudieron ser las razones; en lo particular, pienso que la política, del color que sea (rojo, azul o amarillo) ejerce una fuerte presión enfocada al mercadeo de saciar las necesidades básicas de sus simpatizantes, de tal suerte que ante el hambre, el “apoyo” económico solventado (al menos por un día) y las relaciones efímeras de “sociedad” mientras dura el proceso, son hasta hoy, más fuertes que el sostener una declaración de compromiso de ser acción para que las cosas de las que tanta queja existe, dejen de ser. 

La necesidad ha sido moneda de cambio para que la democracia mexicana se vista con un “disfraz” digno de ser solapado por las conciencias de quienes quieren mantener las cosas en el estado de estancamiento social, educativo y de salud.El estado de hacer política en nuestro país se encuentra en podredumbre; pretender cambiarlo desde adentro luce una tarea un tanto ingenua ante presiones, líneas, pactos y sobretodo de corresponsabilidades en donde seguramente pocos salen bien librados.  Ante esto nuestras posibilidades de éxito pudieron verse igualmente ingenuas ante los conocedores y operadores políticos.  

Convencidos estamos que nada dura una eternidad y que el cambio existe si se declara.Nuestras promesas y pedidos han estado presentes desde entonces, durante este año he sido insistente en el potencial que tiene esta ciudad; las posibilidades de declarar futuros que lucen imposibles; hemos encontrado respuesta en seres que se han enrolado en la conversación de que crear comunidades felices, abundantes y poderosas sólo requiere de entrenarse para adquirir conciencia de las posibilidades en sus vidas, de tal forma que puedan tomar acción de maneras insospechadas para crear resultados extraordinarios.  Enrolar a otras personas a enrolar en esta corriente de transformación global es una opción real y sustentable para el fortalecimiento de nuestra comunidad, porque crea entre otras cosas una masa de voluntades viviendo en ser declaración de abundancia y posibilidad todos los días, afrontando y disfrutando de los retos y los riesgos que el conquistar lo imposible conlleva.No haber sido “afortunados” en los resultados de marzo de 2013 ha resultado ser una afortunada experiencia que nos ha permitido crear la posibilidad de dedicar nuestras vidas en erradicar la supervivencia en la que viven los habitantes de nuestra ciudad y ver a nuestro Tampico, Madero y Altamira como una parte del mundo con seres humanos creando conversaciones de posibilidad todo el tiempo.Compromiso sin restricciones es algo que pienso que todo ser humano tiene capacidad de declarar y sostener; el simple instinto de sobre vivencia lo evidencia; Pedidos y Promesas requiere de este nivel de compromiso para ser, hacer y tener en esta aparente vida ordinaria, que al alcance de todos, está convertirla en una vida extraordinaria.  Me encantaría su opinión.