DEL VERBO SER

Derechos y expectativas

De mi padre, Félix Villaseñor Dosal heredé entre otras cosas la bohemia; habilidad que se vio incrementada desde que conocí a la familia Solbes Decanini donde la tía Olga fue en aquel tiempo además de suegra, mi inspiración al despertar de esta expresión del alma.  

No fui chico del coro de cuerdas infantiles, ni pertenecí a ninguna de las obras musicales que montó, pero el estar cerca de ellos cautivó mi placer por hacer e interpretar música; al igual que muchos, me considero parte del gran legado que dejó Olguita Decanini de Solbes, seguramente al momento que nos dejó en esta vida, se encargó de iniciar el montaje de Godspell allá con el jefe.  

Soy afortunado de ser un cercano de ella y de toda la familia.Accidentalmente acabo de escuchar interpretar a José Luis Rodríguez “El Puma” la canción del difunto salsero Puertorriqueño Junior González “Tengo derecho a ser Feliz” y me mueve a compartir con Usted la pregunta siguiente: ¿Realmente tenemos derechos?.....

Hagamos el ejercicio de enlistar alguno de los “derechos” como seres humanos y como mexicanos que consideremos tener: a libre tránsito, a votar, a servicios salud, a la educación, a seguridad en nuestras comunidades, a tener un trabajo con salario digno, etc., entre tantos que en teoría tomamos como hecho.

El punto que deseo hacer amigo lector, es que desde el ángulo que desee usted verlo tenemos la expectativa de que es nuestro el derecho y al final del día no tenemos ni lo uno ni lo otro porque simplemente, en tanto no paremos esa conversación de “merecimiento”, miremos las posibilidades y elijamos crear nuestras opciones de libre tránsito, elijamos sostener nuestra democracia y autodeterminación para tener un voto genuino; elijamos crear participación y demanda de los servicios y beneficios de ser mexicano, seguiremos “esperando” que el universo se apiade de nosotros para entregarnos los derechos a que somos acreedores.

Di ejemplos que tienen que ver con gobierno y ciudadano, pero igual puedo enlistar ser libre, amar y ser amado, a formar una familia y por supuesto a ser feliz como lo canta “El Puma” y de igual manera solo le damos vida al “derecho” si lo declaramos y tomamos acción a crearlo.  

Obra en nuestra contra como mexicanos nuestra influencia cultural latina de limitada visiónpara declarar futuros imposibles y bajo compromiso para dar vida a nuestros proyectos y metas.

Esperar que la vida, el universo o Dios sean los encargados de entregarnos estos merecimientos que “según alguien inventó” tenemos derecho a, solo porque nacimos y estamos vivos, nos puede dejar sentados en la banca de la estación del tren como a la Penelope de Serrat que tejía sueños en su mente.  Cedemos tanto de nuestro poder creador y creativo a nuestras circunstancias, barreras y anclas que pareciera que nos gusta mantenernos en la pequeña zona de confort de donde solo extraemos resultados pequeños y repetidos.

La vida extraordinaria como individuo, como comunidad, como país y como mundo global parte de ser de una forma de ser irrazonable que elija vivir en un mundo donde la vida se juega desde declarar lo imposible.  

Pretender generar la transformación desde los gobiernos y la política es una tarea que luce desgastante por el conflicto de interés y el grado putrefacto de corrupción; en cambio, la de enrolar individuos que a su vez enrolen a otros en la visión de crear lo imposible para sus vidas desde ser irrazonable luce divertida, retadora y gratificante como forma de generar un giro contundente y sostenible en nuestra forma de vivir, de pensar y desempeñarnos como sociedad y como país. 

Hay quienes estamos convencidos de esto y damos testimonio; quienes estamos convencidos que los giros a la conversación de crear lo que declaramos es una forma de vivir que lo tiene todo y al alcance de todos……en la medida del nivel de compromiso que estemos dispuestos a declarar y las acciones congruentes para tomar acción y producir los resultados esperados; confrontar los resultados y rediseñar para reiniciar el ciclo y a lo que sigue.  

Estoy claro en que es una manera de crear valor para nuestra comunidad Tampiqueña y ser fuente de nuevas posibilidades todos los días.La tía Olga Decanini de Solbes, un ejemplar único del ser humano; su voz y su pasión fue, es y será un regalo para quienes la conocimos y sus hijos portadores del genhan propagado su talento.  

En cuanto a don Félix, me quedo con el recuerdo de “La negra noche” a dueto con Emilio Pozo Lamarca que les salía re bien!