DEL VERBO SER

Colosio y el dedo sin salir de nuestra boca

Hace algunos días de nueva cuenta vi la película de la historia del complot para asesinar al candidato a la Presidencia de la República Luis Donaldo Colosio el 23 de Marzo de 1994 y la pregunta obligada para quienes teníamos edad y consciencia cuando esto ocurrió es: ¿En algún momento pensó usted en la posibilidad del homicida solitario?.

El Lic. Colosio ha sido el más carismático candidato que ha lanzado el PRI en su historia, candidato que alineó a ciudadanos de corrientes políticas distintas a su partido por el mensaje contundente de alto a la corrupción, influyentismo, impunidad y con una clara percepción del hambre de justicia del mexicano, venida seguramente desde su experiencia como Secretario de Desarrollo Social.

En 1994 mi edad era 36 años, ya para entonces con la experiencia consciente de sexenios de López Portillo, de la Madrid y Salinas con quienes viví el efecto del fuerte deterioro en mi patrimonio y el de mi familia.  Aun cuando desde siempre he mantenido una preferencia política distinta a la del Revolucionario Institucional percibí a Colosio alineado a una causa nacida desde el ciudadano y del poder y respeto que representa como pueblo de México; sin duda una visión que confrontó e incomodó a un grupo con intereses muy lejanos al bien común que optó por eliminar la amenaza que representaba.

“Mario Aburto” con Luis Donaldo Colosio, “Delincuencia Organizada” con el Dr. Rodolfo Torre, he incluso más atrás, un camión de carga sobre el vehículo de  Manuel Clouthier en accidente carretero (y me refiero a los sucesos de asesinatos de candidatos políticos más relevantes de nuestro tiempo) han sido parapetos de un sistema corrupto e impune como lo pretendía abolir el candidato a la Presidencia de la República en el ´94; flaco reconocimiento a mi parecer le han dado a Luis Donaldo con la Fundación Colosio en la que al margen del fragmento de su discurso en el monumento a la revolución, todo el contenido del portal es más de lo mismo.

A donde voy con todo esto amable lector es que como ciudadanos hemos permitido ser engañados probablemente porque reconocemos un poder ejercido desde y para los más obscuros propósitos con el que no queremos tener ningún contacto o acercamiento por lo peligroso, voraz, maquiavélico y totalmente opuesto a la equidad y justicia social; más que engañados, nos hemos rendido a una lucha que de entrada vemos perdida ante un poder diabólico.

Sin embargo, la combinación de hartazgo de una nación, una deficiente pero mejor educación que antes y consciencias renovadas respecto a nuestro futuro, han despertado el interés de participación ciudadana en la vida pública de más seres y organismos de la sociedad civil.  Son en conjunto estos los que fomentan la transparencia y rendición de cuentas; son vigía de la integridad de funcionaros y dependencias en el manejo de los recursos; son promotores de garantizar el estado de derecho y los derechos humanos; son demanda de más y mejores servicios públicos; son compromiso responsable de crear contribución a partir del voluntariado para la asistencia en mucho más que la alimentaria y me refiero a aquella que tiene que ver con el desarrollo humano y explosión del talento, cualidades y potencial para la autosuficiencia y declaración individual de futuros promisorios.

Los modelos exitosos de buen gobierno de naciones abundantes, libres y progresistas tienen en su mayoría en común la alternancia, dado que el poder concentrado, hegemónico y perene solo resulta en enfermedad mental de quién los ostenta y pagando los precios de ello el pueblo y la estabilidad social.

El poder ciudadano es, si elegimos usarlo, el vehículo para poner fin a un ciclo que por muchos años ha detentado en contra de nuestra libertad de autodeterminación, de libre expresión y libre voto; es la posibilidad de crear consciencia colectiva que evite que quien nos gobierne sea cual sea la corriente o partido político, pueda o pretenda seguirnos jugando el dedo en la boca.

Creo que la sociedad mexicana hemos visto suficiente, hemos padecido lo suficiente y creo que estamos listos para ver que el sólo sentirnos mal por nuestra realidad no nos lleva a ningún lado; creo que estamos listos para declarar y hacer que sucedan los resultados que queremos.  Creo que estamos listos a participar ejerciendo nuestro derecho de elección, pero sobretodo de levantar la voz para ser escuchado y crear las condiciones de una nación poderosa, de seres poderosos.  Hagamos cada quien lo que nos toca, seamos fuente, sintámonos responsables de lo que hoy tenemos y también de lo que habremos de crear mañana.  Seamos Ciudadanos en Acción.