VENTANA ABIERTA

Una vejez plena

Algunos adultos mayores valoramos mucho, desde el punto de vista emocional, todas aquellas cosas que a uno le han acompañado durante el trayecto de la vida, las casas, las ciudades donde hemos vivido, las mascotas que hemos tenido y amado, los objetos, los recuerdos, los álbumes de recortes, de fotografías familiares y de la juventud, las cartas y tarjetas postales, son cosas que nos dan un sentido de continuidad, nos ayudan a la memoria, nos proveen de consuelo, bálsamo, seguridad y satisfacción. 

Los seres humanos tenemos la necesidad de dejar algo atrás de nuestra existencia, algo que nos sobreviva y justifique, ya sean hijos, nietos, obras de arte, posesiones personales, memorias o, incluso el cuerpo, para la utilización en la medicina o la investigación.

Pueden ser varios los motivos para que este legado se concrete: no querer el olvido, deseos de ser generosos con los que nos sobrevivan, esperanza de seguir siendo capaz de influir en los demás después de la muerte y el deseo de arreglar las cosas antes de la partida definitiva. 

Cuando se es una persona de la tercera edad, los “ruquillos”, nos animamos a compartir la amistad, la simpatía, el conocimiento y las experiencias acumulados durante la existencia, con los jóvenes.

Por eso gustamos de dar recomendaciones, lecciones, opiniones y orientar o guiar a los que vienen detrás. Gracias a esta actitud se facilitan los contactos entre las generaciones y, además, el adulto mayor en plenitud, mejora su autoestima, ya que es muy gratificante sentirse reconocido y no solamente descalificado por necio o senil.

La persona de edad bien adaptada, percibe la vida como un todo aceptando sus propias modificaciones a lo largo de su existencia.

Es competentemente conocido que la creatividad no declina necesariamente con la edad. (Picasso, Guillermina Bravo, Chaplin, Daisaku Ikeda etc.). 

La curiosidad, traducida como necesidad de saber, la capacidad de sorprenderse ante los acontecimientos de la vida, ayudará siempre a los longevos a gozar en totalidad su edad. Una vejez plena se da después de haber sobrevivido a terribles pruebas, tener dignidad, patrimonio, servicios médicos y trabajo creativo. 


lonxedaterra@hotmail.com