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No es posible la democracia sin educación y cultura

Según la propuesta de la antigua Grecia, la educación consistía en la democratización del cuerpo, que la gente pudiese comer, vivir, para así poder sustentar el ser. Los viejos filósofos hablaban de los cuatro elementos naturales: el aire, el fuego, el agua y la tierra  a los que añadían otros cuatro elementos más relacionados con el alma: la bondad, la justicia, la belleza y la verdad desde perspectivas humanas y reales. La libertad venía después con la organización de la ciudad, con la política y así se dieron cuenta de que no habría democracia sin cultura, sin educación, porque en griego las dos cosas significan lo mismo.
Aristóteles así lo percibió porque la educación es la base de una sociedad igualitaria.  Sin el ideal de igualdad no hay democracia. Por eso la educación pública es el verdadero principio de igualdad al cual no podemos renunciar  en estos momentos en que comprobamos el envilecimiento de la sociedad.
¿Cómo pretendemos que se instaure la cultura si a la gente se le engaña sistemáticamente? El cultivo de la mentira acaba corrompiendo a la sociedad. Se ensalza la ignorancia, la inmediatez, la pillería y la vileza. Si queremos perder la alegría, baste con darnos una vuelta por el viejo centro  o por los polígonos de miseria y violencia de nuestra  ciudad.
La receta contra eso es cultura; educación pública laica, liberadora,  para que los jóvenes no procedan como perros de Paulov. La cultura debe florecer en el  jardín de las instituciones; en la casa primero, luego en la escuela y  universidades. Es necesario educar la sensibilidad para darnos cuenta de lo que se puede conseguir, de lo que hemos conseguido en nuestra región al margen de la “cultura de la eventitis”.  Es verdad que los espacios culturales han proliferado en estos últimos años y en algunos de ellos se ha puesto en práctica la educación de los sentidos, la educación a través de los ojos y del oído.
Ayudar a sentir y a mirar  es ayudar a pensar, porque el que piensa cuestiona,  busca la verdad, y si la encuentra,  transforma su entorno.


lonxedaterra@hotmail.com