VENTANA ABIERTA

¿Somos conscientes de nuestro futuro?

Desde Malthus, que afirmó hace más de 200 años que el crecimiento de la población superaría inevitablemente a los recursos alimentarios mundiales y recomendó la limitación moral como solución porque el aumento en el número de seres humanos ha sido un componente fundamental de los marcos hipotéticos del fin del mundo.

La cantidad de maneras en que nuestro planeta  puede llegar a su fin nunca fue tan elevada.

En la actualidad los cuatro jinetes del Apocalipsis se han visto sustituidos por el calentamiento de la tierra o la aparición de productos químicos venenosos.

Al igual hoy que  ayer, el hambre y la enfermedad son los marcos más probables.

Sin olvidar la guerra, como parte favorita a pronosticar el cataclismo final.¿Cuánta gente puede albergar el planeta? Según el erudito norteamericano Joel Cohen, que escribió un  libro con este título, las respuestas van  desde 1.000 millones hasta un billón. No hay que olvidar que ya empezamos con la destrucción del planeta desde hace muchas décadas  empujando a miles de especies al aislamiento y a la extinción.

Sin embargo, los cálculos sobre el espacio vital mínimo fracasan a la hora de tener en cuenta una serie de factores biológicos, sociales y psicológicos.

Por ejemplo, un mundo en el que el que el número total de especies se midiese por centenares, en lugar de por millones, probablemente sería inestable desde el punto de vida biológico.

Y si los recientes estallidos de violencia, que en las grandes ciudades muchas veces son generados por el sistema neoliberal son una medida de la alta densidad de población y, por tanto, indirectamente del crecimiento de la población humana, ¿qué otros conflictos surgirían si las multitudes fueran inconmensurables?No hace muchos años el Gobierno de la República promovía en los medios aquello de que “la familia pequeña vive mejor” con anuncios que inteligentemente respondían a campañas para el control de la natalidad.Aquello de que hay que tener los hijos que Dios nos mande, suena a irresponsabilidad y ceguera fanática ante una verdadera amenaza para el futuro de la humanidad.


lonxedaterra@hotmail.com