VENTANA ABIERTA

El asunto homosexual II

La opresión de la homosexualidad fue legalizada a partir del momento en que el cristianismo pasó a convertirse en la religión oficial del estado en el Imperio Romano.

En el año 342, un decreto del emperador Constantino, impone la pena de muerte por sodomía y en el 390, el emperador Valentiniano, decretó la pena de muerte en la hoguera.

En el año 538, Justiniano, reglamentó la ley romana, ordenando para los homosexuales la tortura, la mutilación y la castración antes de su ejecución.Durante la Edad Media, la represión de los homosexuales persistió bajo las mismas formas.

De esta manera se creaba un ajuste o acomodo entre el hecho de oponerse a los dogmas del poder y de la iglesia oficial y la acusación de prácticas homosexuales. No hay que olvidar sin embargo, que la iglesia en el Medioevo estaba muy  interesada en acusar de herejía y de sodomía a los señores feudales, con el objeto de poder hacerse con sus tierras.

El poder, entonces, utiliza y mantiene para sus fines el tabú anti-homosexual, no solamente como instrumento de opresión contra aquellos que efectivamente tenían  prácticas homosexuales, sino también como instrumento de intimidación  referente  a aquellos que pueden verse acusados de homosexualidad y caer por ello en caso de contradecir  o impugnar el poder institucionalizado. 

Como se analizará en otras columnas de este mismo espacio, esta política funcionó masivamente hasta la Rusia soviética y en la represión del movimiento obrero por los nazis, en la España de Franco, en la China de Mao y Lin piao y en la Cuba de Fidel, por poner solo unos ejemplos recientes.Con Santo Tomás de Aquino, en el Siglo XIII, el tabú contra la homosexualidad es objeto de una justificación metafísica, porque además de pecado, es un “acto contra natura” por el hecho de no conducir a la procreación.

Tuvieron que pasar siglos, hasta la llegada de Freud, para que demostrase el carácter de esta falacia que, desgraciadamente, todavía persiste entre muchas personas.Definitivamente a quienes  practicaban la homosexualidad, se les consideraba una raza aparte. (Continuará) 


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