VENTANA ABIERTA

Sindicalismo y organización de los trabajadores

Se habla de sindicalismo. Y al decir “Sindicalismo” no se  han establecido diferencias. Se habla también de “Organización obrera” y tampoco se han establecido diferencias. Pudiera creerse, pues, que sindicalismo y organización obrera  es todo uno. Que son una misma cosa. En principio, sí.
Las organizaciones tomaron un denominador común: el Sindicato. Hoy todas las organizaciones de trabajadores aceptan ese apelativo. A principios del Siglo pasado no recibían ese calificativo, no lo tenían. En Europa se llamaban “Sociedades de Resistencia” y casi todas adoptaban un título o denominación particularismo que las distinguían de las demás. Pero esto desapareció. Salvo muy raras excepciones, en cuanto los obreros  de una profesión u oficio quieren organizarse, se constituyen en Sindicato de la construcción, de la alimentación, de actores, de técnicos de la industria cinematográfica, de la industria textil, de trabajadores del estado, de mineros, de la enseñanza, etc., etc.
Esta generalización adjetivadora, tiene, sin embargo, una causa. Y como en esto no hay la posibilidad de fenómenos  sobrenaturales ni extraños, no puede creerse que la aplicación del adjetivo sindical se haga así nomás porque sí. Si en alguna cuestión el capricho o interés personal no tiene cabida, ni  puede ejercer influencia, ni es absoluto en sus procederes, es así. Por lo mismo, cuando se habla  de organización sindical de los sindicatos A o B y de sindicalismo, se quiere decir algo más que organización obrera.
La explotación inhumana a  que el obrero se halla sometido es una de las causas eficientes de la organización. Sin esa explotación tan brutal, también se unirían los trabajadores; pero las dificultades, las resistencias a vencer y las oposiciones, sin esa explotación serían mucho mayores. Es la desesperación, la impotencia del trabajador individualmente considerado, frente a la actitud empresarial, burguesa, lo que favorece a la organización. Sobre todo en su aspecto numérico.
Pero ahora convendría saber por qué se agrupa el trabajador  y para qué. Sin una finalidad más o menos concreta, no se concibe que se asocie. Y los hechos van a demostrárnoslo así. Todo es cuestión de tiempo


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