VENTANA ABIERTA

Prudencia, moderación, discreción…

Cuando tecleamos nuestro número en un cajero automático, cuando pagamos con una tarjeta de crédito, cuando navegamos por internet, cuando hablamos por teléfono, (especialmente por el celular), cuando pasamos frente a las cámaras de seguridad, tanto en la calle como en bancos y comercios que registran todos nuestros movimientos, etc. sin olvidar las huellas dactilares, las genéticas, las fiscales, dejamos nuestros datos y pistas en algún registro central de informes.

Es suficiente con tener una computadora o un cel. “inteligente” que archive y relacione nuestras tecnopistas para que se exhiba nuestra intimidad.

No quiero pensar lo que sabrán, cavilen, clasifiquen  y archiven esos informes, sobre la amistad cotidiana de las personas en una  sociedad donde la gente  hace alarde y pone a la vista en las redes sociales lo que es en el fondo y lo que aparenta “ser”. El asunto es global. Ahí tenemos como ejemplo,  a Mr. Trump, mostrando  sin pudor alguno en sus ya célebres  twiters su autocrática y trastornada personalidad. Primero se fabrica el juguete y luego la adicción a él.

No sirve da nada que se nos advierta que está rigurosamente prohibida la utilización de datos personales que estamos obligados a presentar cada vez que queremos firmar un contrato o hacer algo interesante. Si tienen todas nuestras huellas, y las tienen porque las tienen,  acabarán filtrándolas para culpabilizar a quién sea. Como dice en el montaje de “La culebra” una joven actriz del taller del Teatro Salvador Novo: “Fuimos  educados en la tradición judeo-cristiana, poseemos sentimientos de culpa desde que Adán se comió la manzana, vivimos con miedo. Así es como se nos manipula. Bajamos la voz y la cabeza, no podemos evitarlo.

Ese es el papel que nos ha tocado desempeñar hasta ahora” Y por definición, todos los humanos nos sentimos culpables de algo, aunque luego pasemos la vida intentando demostrar lo contrario.

¿Qué hacer para que no terminemos todos sabiendo todo absolutamente de todos? Una receta que no es tan complicada y sí racional: Queridos hermanos: Prudencia, discreción, moderación y actividad .

El mejor dato protegido es el que no existe.


lonxedaterra@hotmail.com