VENTANA ABIERTA

Pobreza, exclusión social y temor

Una Sociedad endeble, en la que el vínculo social está agrietado, y la acción política se reduce al silencio y al consentimiento, es el requisito indispensable para poder efectuar, sin oposiciones internas, políticas que excluyan estructuralmente a  una parte de la población, eliminando así cualquier impedimento o estorbo  al ansia arrolladora de acumulación de las grandes estructuras financieras e industriales. Y es aquí donde se empieza a entrelazar la relación entre pobreza, exclusión social y temor,  mediante el vínculo generado por dos principios del totalitarismo, resucitados en el seno de las sociedades de consumo. Por una parte, la movilización global de la sociedad como una maquinaria en aras del sistema productivo y el estado de guerra social permanente.  Por otro lado, el estado de desigualdad revisado hoy por pensadores de muy diferente signo. El asunto es que nos encontramos ante hechos criminales como los de Iguala con sociedades despolitizadas  y temerosas, sustentadas en el miedo, donde se hace posible una forma arbitraria de concebir el poder, capaz de brincarse las garantías constitucionales para tratar de implantarse a sí misma como inicio de normatividad y de legalidad dando como resultado, por una falta de control en sus procedimientos, estos  mini estados de excepción monstruosos,  como  sucede en Guerrero.Esta falta de control sobre las formas de seguridad es el resultado de un consentimiento colectivo. Estas crisis de gobernabilidad se han ido convirtiendo en el pretexto del control y desa-rrollo de una ideología de la seguridad, donde los excluidos son, automáticamente, los di-sidentes. En ausencia de normas precisas y de un control eficaz proveniente de una instancia superior, algunos ciudadanos de guerrero, en este caso los normalistas,  han servido de  tiro al blanco, sencillamente porque su protesta es  fundamentada y legal y su filosofía  es no conformista.De las reformas que urge aterrizar, la educativa es prioritaria: educación, y más educación desde la primera infancia. No veo otra manera de curar los cánceres de la corrupción y la impunidad incrustados en la sociedad mexicana como un adenocarcinoma, que de no tratarse con celeridad,  ponto entrará en fase terminal. 


lonxedaterra@hotmail.com