VENTANA ABIERTA

Período de transformación

En momentos de crisis, el arte se convierte en eso que llamamos valores amparo, como pueden serlo el oro o las piedras preciosas.

En un mundo cada vez más cargado de réplicas, las obras de arte tradicionales van a tener mayor valor económico por su condición de obras únicas. La duda es si en la actualidad al arte se le va a prestar la atención debida.

Parece que en un universo en el que la simplificación y la multiplicación son la ley, creo que tendemos a acercarnos al arte de una forma mucho más superficial, con una menor concentración y, por tanto, con menos capacidad de profundizar en las obras.Está surgiendo una generación de gente con muchas imágenes a las que presta poca atención, lo que convierte el arte en algo superficial. El mundo está lleno de millones de imágenes que consiguen una milésima de atención y que además están concebidas para eso.

Estamos en un momento de transformación. La simplificación del contacto con una obra de arte la convierte en un fetiche mágico. Lo importante no es la obra sino haber estado al lado, de ahí los selfies. Uno se pone al nivel de la obra para testimoniar que ha estado ahí y que, por contacto, se lleva el aura de eso que tanto atrae.

Es una forma muy primaria de relación con el arte, equiparable a la de los que quieren tocar a su ídolo o le arrancan un pedazo de ropa, buscando la magia del contactoEn un mundo digitalizado la imagen realista tradicional tiene poco sentido.

El arte siempre refleja la realidad de cada momento y la refleja como la gente lo vive. Nuestro mundo de imágenes es hoy más complejo, pero no para nosotros sino visto con la mentalidad de siglos pasados.Del mismo modo, a la gente de hoy le cuesta mucho más entender cosas del siglo XIX. Se entiende  bien cierta perplejidad ante esos cambios.

En esta época, que es muy tecnocrática pero muy poco científica, se busca una rentabilización extrema del conocimiento y está desapareciendo el conocimiento como investigación.  


lonxedaterra@hotmail.com