VENTANA ABIERTA

Pensar y sentir juntos

Me admira el esfuerzo que hacen algunos de los padres de los alumnos del Teatro Salvador Novo para que sus hijos puedan asistir a los talleres gratuitos de teatro que un servidor imparte.  La mayoría de los estudiantes pertenecen a familias de bajos recursos, castigadas en el pasado reciente por la violencia y los escasos ingresos que poseen. 

En el taller no solamente aprenden a actuar, también a desenvolverse, a ser seguros, solidarios, participativos y conscientes de su naturaleza de ser,  a planear, prevenir y decidir su futuro.

Una familia, tal y como yo la concibo, les explico, es una especie de comuna que funciona coordenada con el mundo exterior, con el que está vivamente en contacto. Debería ser como un grupo, les digo, que siente y piensa junto. Esa es la clave, la receta. Obvio que la realidad es otra. Muchas de esas familias se quieren mucho, pero a  ciegas. Obsesionadas por las necesidades económicas y la por falta de tiempo para entenderse, son incapaces de comunicarse, de convivir. 

La sociedad no siempre es lo que debería ser y gran parte de las personas que la conforman no siempre han tenido la posibilidad de desarrollarse en el estudio y la comprensión de lo aprendido para  permitirse llegar a pensar por sí mismos y tener esa libertad y discernimiento que solamente el conocimiento otorga.

Trabajamos en este gobierno para que algún día las cosas sean distintas y por ello más creadoras y productivas. La familia puede ser buena o mala según la sociedad en que se dé. La familia cerrada, egoísta, es reflejo de una sociedad corrupta y corrompida, lastimada  a tal grado en la que el ser humano devora al ser humano en lugar de ayudarlo. Urge una sociedad más instruida, justa y equitativa, donde el hombre y la mujer tengan las mismas garantías y posibilidades de trabajo y, por lo tanto, de ocuparse por igual de los hijos.

La escuela actual debe ser muy distinta, al igual que distinta debería de ser la familia actual.

Chín, difícil esto de tener que ceñirse a 350 palabras.


lonxedaterra@hotmail.com