VENTANA ABIERTA

Diciembre, sustento de la esperanza

Personalmente, estos días de diciembre, son días que regreso a la lectura, sobre todo, a la poesía, que actúa en mi caso como protección y defensa imaginativa contra la desesperanza, la susceptibilidad y el recelo.

Este mes, el de las celebraciones, posadas y festejos, es el de los momentos en el que acuden los recuerdos lejanos en el tiempo y a las personas que hemos querido mucho y ya no están cerca o con nosotros, reaparecen en la memoria con una potencia  casi obsesiva, casi constante Recobramos con una gran nitidez, cualquiera que sea la edad o estado sentimental, lo supuestamente olvidado en nuestra mente: Situaciones, voces gestos, gustos, y buenas o malas reacciones de aquellos que ocuparon nuestro  corazón en un período importante de nuestra vida.

Es el mes también en el que llevamos a cabo el examen de conciencia existencial más minucioso anhelando un “borrón y cuenta nueva” en todo aquello que nos incomoda, que no nos gusta;  un asunto  difícil, delicado y casi imposible.

A pesar de nuestro estado psicológico repleto de contradicciones, de acción y de nostalgia melancólica, seguimos inalterables, como si nada pasara ni dentro ni fuera de nosotros. Nos reunimos con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros amigos y alzamos la copa por los frutos de lo que hemos logrado o por la felicidad venidera.  La vida sigue sin contar con nosotros, con nuestros pasados. 

Aquellas emociones inexplicables e incontables pertenecientes a lo que pasó y no regresará, vuelven a apoderarse de nosotros y a veces nos llegan a estrujar intelectualmente.

Los foquitos de colores, los pinos adornados con las esferas y el pico, actúan en nuestro organismo de una manera casi imperceptible, poderosa.

Aunque no queramos, nos reunimos, cantamos, bebemos, comemos, nos felicitamos, compramos y celebramos. También, a veces, lloramos.  Únicamente el sustento de la esperanza en nosotros y en los otros, en el futuro, funciona como antídoto contra este tiempo de paradojas que suele derrumbar, al menos alguna vez, al que parece más fuerte, reprimiéndole disfrutar las fiestas que celebramos durante el período  del puente “Guadalupe-Reyes”. 


lonxedaterra@hotmail.com