VENTANA ABIERTA

Chucho, hermano y maestro

Hace 35 años, en 1981, cuando  trabajaba como médico de rodaje por parte del Sindicato de Técnicos de la Producción  Cinematográfica, conocí a una de las personas que más habría de influirme  para bien en esta existencia: Jesús Íñiguez, el delegado del Sindicato de Actores,(ANDA), cuya personalidad seria, honesta, crítica, responsable y congruente, me había llamado la atención durante el rodaje en Acapulco, de la película francesa “La Chevre”, dirigida por Francis Veber con Pierre Richard y Gérard Depardieu.  

La singular manera de conducirse de Chucho Iñiguez contrastaba con el comportamiento de otros delegados de actores con los que me había tocado trabajar en otras películas. No era corrupto, ni vicioso,  exigía el respeto no solamente de la producción hacia los actores, sino también marcaba los límites entre lo que era permitido hacer o no hacer al director o a  los productores. Durante  ese mismo rodaje, por ejemplo,  los franceses pretendieron derribar algunas  palmeras en la selva, asunto al que Íñiguez  se opuso  con tal firmeza que evitó la tala innecesaria de ellas, enfrentándose al gerente de producción galo.

Oiga, delegado, pregunté,  ¿qué ruido es ese que hace en las tardes y en la madrugada, antes de salir para el llamado? -Mis oraciones, respondió. ¿Y qué es lo que reza? porque ese susurro nunca  lo había escuchado.- Mis oraciones de la mañana, y de la noche, dijo.  Órale, ¿y que reza? mi liturgia, contestó. Pertenezco a la Soka Gakai Internacional, una secta laica del budismo Mahayana.

Durante los más de cuatro  meses que duró la filmación, lo acosé a preguntas sobre budismo y masonería,  institución a la que también pertenecía en la Ciudad de México. Entendió mi curiosidad como necesidad de saber. Trabajamos en muchas películas juntos. Conoció a mis padres y yo a Malena, su esposa, y a sus tres hijas; me inició en la Logia Evolución 13 Número 43 y  entré en el Kaikán y aprendí el método práctico para ser feliz en las circunstancias más adversas.

Ayer falleció de un infarto en la Ciudad de México. Descanse en paz el hermano y Maestro. Gracias, Chucho Íñiguez.


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