VENTANA ABIERTA

Cavilando con fotógrafos

La visita al devastado cementerio de la Beneficencia Española de Torreón con el fotógrafo lagunero Mariano Aparicio, me hizo reflexionar en que nuestra  ciudad ya no es lo que fue, que ha cambiado. Un servidor, no tanto.

En lo esencial le apuesto al conocimiento científico como instrumento de una anhelada revolución cultural, en eso,  no he cambiado tanto.

Desbordado por el presente, difícil tener un minuto para ver hacia atrás, y cuando lo hago estimulado también por la presencia en Torreón de la singular fotógrafa Lourdes Grobet, no encuentro tantos cambios en la mentalidad de las personas como los que ocurren en la fisionomía de la Ciudad.

Me siguen gustando más o menos las mismas cosas: transmitir lo que la vida me ha ido enseñando durante siete décadas: Curar el cuerpo y el alma de los enfermos que me buscan,  actuar y dirigir teatro, conversar  en torno a una buena taza de café con los amigos, amar al prójimo de un modo incondicional, buscar entre todos el bien común.…….y me sigue exasperando la homofobia, el racismo, el abuso de poder, la violencia, el maltrato a los niños y  ancianos,  la crueldad para con  los animales, las desigualdades sociales, la destrucción de la naturaleza, la doble moral, la hipocresía y el cinismo, el integrismo religioso, la mentira,  el egoísmo, etcétera.

A todas estas plagas deberíamos contraponer  el sueño en un mundo unido en su diversidad.Demandamos  más y mejor humanidad. Hay  exceso de legislaciones, políticas y reglamentos, se multiplica la burocracia, aumenta el control de la vida privada por los poderes gubernamentales o económicos.

El Estado Mexicano debería estar consagrado a garantizar la seguridad, certificar la igualdad de oportunidades  en materia de salud, educación y cultura para todos.Solidaridad, respeto y tolerancia son valores que no se han reclamado con la suficiente energía.

Sabemos que no hay verdades absolutas ni soluciones milagrosas, que nada está escrito de antemano; el mundo es complejo y contradictorio, pero no por eso hay que renunciar a combatir  por las causas que consideremos justas y seguir creyendo que la vida merece la pena ser vivida. 


lonxedaterra@hotmail.com