VENTANA ABIERTA

Adviento es reflexión

Con la inexorabilidad propia del calendario se nos empezaron a ir los días, semanas y meses de éste año y llegamos a la Navidad del 2014 casi sin darnos cuenta. El nacimiento de Jesús no es solo un símbolo de la esperanza y del resurgimiento después del fin (o después del trauma o del fracaso), sino también la etapa de adviento que nos invita a recapacitar sobre nuestra propia existencia. Supone también contemplar la vida como un gran pizarrón del que pudiera borrarse lo que nos avergüenza, lo que nos ridiculiza, lo que nos abruma, lo que nos desgarra, lo que nos estanca. Desde relaciones  dañinas a amistades conflictivas, pasando por decisiones culturales catastróficas, errores políticos, traiciones afectivas, etc.  “Si yo hubiera sabido entonces lo que sé ahora” nos decimos y lamentamos, “no habría hecho jamás aquello que hice”. Que reflexión más tonta: como si uno pudiera haber aprendido lo que hoy sabe sin pasar antes por todo aquel dolor, por toda aquella decepción, aquella equivocación.Adviento es época de reflexión, momento en que uno experimenta una especie de decaimiento de ánimo, una leve cruda, y no por mucho beber, sino por el ansia de renovación que tuvimos cuando empezó el año y con él una nueva administración municipal. ¿Cuántas esperanzas se generaron y se están generando ahorita? ¿Cuántas veces hemos deseado en nuestras vidas poder comenzar de nuevo? ¿Cuántas expectativas generan una y otra vez los candidatos para la renovación de una administración pública? Y sin embargo, es evidente que lo que somos hoy se debe tanto a nuestros aciertos como a nuestros errores, bienvenidos éstos si de ellos aprendimos. Si no la hubiésemos regado en tal o cual ocasión, seríamos diferentes, y, si fuéramos diferentes, ¿Cómo podemos estar seguros de que el cambio será para mejor? Pienso que solamente con el esfuerzo cotidiano,  inquebrantable, constante, con el estudio y el conocimiento, la verdad y los valores de honestidad, justicia y respeto, podremos, como sociedad, generar buenas causas para recoger en el futuro buenos efectos. Lúcidas reflexiones decembrinas, pues,  y paz en la tierra  a los hombres de buena voluntad. 


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