Capitolio

La voz del poeta

Javier Sicilia, el hombre cuya tragedia por el asesinato de su hijo Juan Francisco (Juanelo), el 28 de marzo de 2011, atrajo el sentimiento de un país agraviado por la violencia y la incuria gubernamental y lo transformó en reclamo pacífico de justicia y dignidad; el activista que reunió por separado a los presidenciables Enrique Peña, López Obrador y Josefina Mota en los Diálogos por la Paz, advierte que la corrupción y la debilidad del estado mexicano plantean un doble riesgo: 1) mayor caos y violencia por el ejercicio de la defensa legítima; y 2) el uso de las leyes para criminalizar y perseguir la protesta social, como ya ocurre en Puebla y Yucatán —el primero gobernado por el PAN y el segundo por el PRI.Convertido en líder social por las circunstancias, el escritor y periodista cautivó a la prensa nacional y extranjera. Entre el 5 y el 8 de mayo de 2011, encabezó la “Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad”, de Cuernavacaa la Ciudad de México. “Salimos doscientas personas y al llegar al Zócalo ya éramos medio millón”, recuerda. La “Marcha del Consuelo”, celebrada en junio de ese mismo año, recorrió tres mil kilómetros en doce estados. Partió el centro y concluyó en Ciudad Juárez, Chihuahua, con la firma de un pacto nacional contra la inseguridad. Entrevistéa Sicilia en la Feria Internacional del Libro de Arteaga, el 28 de mayo, al término de su conferencia sobre Derechos Humanos.El “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad”—dice— catalizó el enojo nacional por la violencia y la impunidad. Transcurrido año y medio de la presidencia de Enrique Peña, la vulnerabilidad del país abre las puertas a “otra gran movilización (…) para volver a cuestionar y dar contenidos”, declara el aliado del obispo de Saltillo, Raúl Vera, en luchas por la defensa de los emigrantes, las familias de los desaparecidos y el petróleo. Premio “José Fuentes Mares” por su novelaEl Bautista, Sicilia resume el gobierno de Peña en trespalabras: “Es un desastre”. Por lo tanto, anticipa el fracaso del plan que pretende cambiar la realidad del país por medio del ocultamiento de la información y la retórica. “La realidad que estamos viviendo no la puede detener ya nadie, ahí está”. Frente a un estado débil y acosado por el crimen, solo queda el camino de la presión social, observa el activista. Respecto a la Ley General de Víctimas, producto de la movilización ciudadana y la presión internacional por la violencia y la injusticia, entre otras causas, apunta: “todavía no se descompone porque ahí está el movimiento”. Sin embargo, advierte,puede sucederle lo mismo que al Instituto Federal Electoral (ahora Instituto Nacional Electoral) y al Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI): “el estado y los partidos los pudrieron”.La Ley General de Víctimas apareció el 9 de enero de 2013 en el Diario Oficial de la Federación. Según la norma, los afectados y sus familias tienen derecho a recibir ayuda, asistencia y atención por parte del estado; ser tratados con humanidad y respeto; conocer la verdad sobre el delito, recibir justicia y ser indemnizados. El Sistema Nacional de Víctimas supervisará los programas y acciones de apoyo en los tres niveles de gobierno. Sin embargo, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) informó que al cierre del primer trimestre del año, solo seis estados habían adaptado sus leyes para cumplir tales propósitos: Aguascalientes, Colima, Morelos, Oaxaca, Querétaro y Quintana Roo.



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