Capitolio

La voz del poeta (II)

Al estado no le interesan las víctimas de la violencia, tampoco los migrantes que vienen del sur, por eso no investiga tanta muerte, acusa el escritor Javier Sicilia en su conferencia sobre Derechos Humanos en la Feria Internacional del Libro de Arteaga, ante un auditorio casi lleno. La gente sigue con atención sus gestos, sus palabras; toma notas. Ya en el segmento de preguntas y respuestas, el público quiere, exige justamente eso: respuestas. Pero el poeta no las tiene todas.—¿Pasó de moda Javier Sicilia? ¿Se desgastó? ¿Lo desgastaron? ¿Qué ha sucedido? —pregunto al activista al término de su charla.—No, yo creo que no. Los medios hacen de uno lo que se les pega la gana. No es un asunto de desgaste, sigo siendo el mismo. Los contenidos que he dicho siguen siendo vigentes. Los seis puntos del Acuerdo de Paz no se han cumplido y también siguen siendo vigentes, pero dejamos de ser show.—Sin embargo, la situación en el país se ha agravado en lugar de mejorar.—Pero bueno, me han golpeado mucho.—¿Quiénes?—Pues la izquierda, la derecha, el gobierno.—¿Por temor a liderazgos auténticos?—No lo sé. A Marcos también lo desgastaron.Sicilia acudió a la Feria del Libro, celebrada en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Coahuila Campus Arteaga, sin guardias. En la conferencia, una mujer, de plano, no se aguantó: “Me extraña que no le hayan hecho nada”. “A mí también”, repuso. Otra lo candidateó para el Nobel de la Paz. Una tercera, ante la falta de respuestas, replicó: “No nos mande al matadero”. “No, no los mando al matadero”, objetó el poeta.Quizá con la mente en la “Ley Bala”, que en Puebla criminaliza la protesta social y autoriza a la fuerza pública a disparar contra los manifestantes, una mujer reclamó: “Ya no podemos protestar por nada”. “Si estamos juntos sí podemos”, corrigió Sicilia.Si miles de personas se plantan frente a la sede del poder local o nacional y le dicen al gobierno: “O aparece o no nos movemos de aquí, hoy no trabajaremos y mañana tampoco hasta que aparezca, verán como aparece”.Sicilia advierte: “Cuando un gobierno le teme a su pueblo, empezamos a tener la democracia”. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad fue posible porque más de quinientas mil personas de la Ciudad de México y otros estados “nos acompañaron hasta el Zócalo. Entonces, el gobierno dijo ‘¡Ah!’. De lo contrario, hubiéramos llegado y yo dicho mi discurso ante unas cuantas personas y no habría pasado nada”.Javier Sicilia, el poeta que ha llorado y abrazado a otras víctimas de la violencia a lo largo del país, el activista que ha sentado en el banquillo a los políticos más poderosos para que rindan cuentas a una sociedad agraviada, el líder que conmueve y ha empujado leyes y ahora denuncia su incumplimiento, insiste en que la fuerza ciudadana es la única capaz de cambiar el actual estado de cosas y forzar al gobierno a cumplir sus compromisos, a brindar seguridad y justicia.El Pacto Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad, firmado el 10 de junio de 2011 en Ciudad Juárez, plantea, entre otras demandas: Esclarecer y resolver los asesinatos, desapariciones, secuestros, fosas clandestinas y la trata de personas; cambiar la estrategia de guerra por una seguridad ciudadana, no militarizada; combatir la corrupción y las ganancias del crimen organizado.


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