Capitolio

El voto de la honra

Ni en sus peores noches de insomnio o pesadilla —esas que los políticos deben tener cuando la conciencia despierta sus fantasmas— pudieron haber imaginado el presidente Peña Nieto y el líder del PRI Manlio Fabio Beltrones los resultados electorales del domingo. Perder siete estados no figuraba ni en el escenario más pesimista del gobierno ylas encuestadoras, las cualescasi siempre intentan dar gato por liebre. Tamaulipas y Veracruz estaban perdidos de antemano, lo mismo que Durango. ¡Pero Chihuahua! Mejor homenaje póstumo a Luis H. Álvarez, el último líder moral del PAN, no pudieron haberle tributado sus conterráneos: darle al estado su tercera alternancia.

En Chihuahua se cometió el primer “fraude patriótico” en 1986. Para despojar a Francisco Barrio de su victoria sobre Fernando Baeza, el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, acusó al panista de representar a los enemigos históricos de México: la Iglesia, los empresarios y los Estados Unidos. Celebro el triunfo Javier Corral en su segundo intento. Venció al gobernador César Duarte, quien, como el nuevoleonés Rodrigo Medina y otros del mismo vecindario,ahora escandidato a prisionero.

Los duranguenses cobraron también viejos agravios y al fin se sacudieron 87 años de dictadura perfecta. Algunos colegas me decían: “Rosas Aispuro volverá a perder. Si hace seis años, con las maquinarias del PAN y el PRD y todo el presupuesto federal volcado a su favor, no pudo ganar, menos ahora con el PRI en Los Pinos y Manlio en el PRI”. Mi réplica fue siempre la misma: Durango ya no soporta más ni a los mismos de siempre. Menos aún los laguneros. Sin embargo, Gómez Palacio y Lerdo volvieron a reincidir, a pesar de los engaños de los últimos gobernadores. Con Aispuro les va a ir bien, estoy seguro. El voto de castigo —y además definitivo— lo emitieron esta vez los capitalinos. Lo mismo puede pasar en Coahuila el año próximo, según quien sea el candidato del PRI.

Jorge Herrera Caldera impuso a Esteban Villegas. Perdió, y hasta a la cárcel también puede ir a parar. Si la candidata del PRI hubiera sido Leticia Herrera Ale, quizá el estado hubiese tenido su primera gobernadora. Pero como se anticipó en este espacio, ella volverá a despachar en la alcaldía de Gómez Palacio, y Aispuro en la capital, como gobernador. Durango votó por la alternancia y ganó. Ahora el grito de guerra es: “Sigue Coahuila”.

 

gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx