Capitolio

Para vender el camello

Rubén Moreira ha realizado más giras internacionales que ninguno de sus predecesores. Las agendas, contactos y reuniones se planean, máxime si incluyen entrevistas con autoridades y ejecutivos de corporaciones. Para atraer inversiones es preciso correr mundo y ponderar las ventajas de un estado industrioso, líder en distintos sectores y de economía diversificada. Distinto al Coahuila inseguro y violento que la prensa de México, Estados Unidos y Europa presentaron—sin mentir— en el peor momento de la pugnaentre carteles y de suconfrontación con las fuerzas federales.Los capitales están fuera y la competencia entre los gobernadores de los treinta y un estados y el Distrito Federal para captarlos es feroz. Nada menos, el viernes pasado BMW anunció una armadora para San Luis Potosí con una inversión de mil millones de dólares y la creación de un millar y medio de empleos. El éxito de las giras al exterior se mide por sus resultados —no por sus intenciones—, los cuales no son inmediatos, pues ninguna empresa decide sobre las rodillas. Los gobiernos menos deberían hacerlo.La administración estatal insiste que hace las cosas de manera diferente a la anterior. Imitarla habría sido suicida. En materia de fomento económico, el cambio es evidente: Humberto Moreira no salía a promover el estado, sino su imagen. Viajó a Cuba para tomar lecciones del dictador Fidel Castro y retratarse con él; en Chicago posó para las cámaras con el candidato presidencial Barack Obama, y en Jerusalén se hizo la foto con Shimon Peres, primer ministro. Después viajó a Nicaragua para inaugurar una fábrica en compañía del “compañero” Daniel Ortega. ¿Le dejó algo al estado tanta parafernalia? En absoluto, pues la idea era proyectar al entonces gobernador como líder de talla internacional, nueva figura del PRI y estrella de la carpa política. En el sexenio anterior, salvo algunos intentos salvables, la promoción económica fue inexistente. Las inversiones fluyeron porque Coahuila era ya un buen destino para capitales productivos de Estados Unidos, Asia y Europa.Tras la oleada de inversiones del TLC, en el sexenio de Rogelio Montemayor, la cresta empezó a descender, entre otras causas por el ascenso de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Ahora la tendencia en Estados Unidos es generar empleos para sus ciudadanos más que para los de otros países. Es en ese contexto que sin descuidar la promoción al norte del río Bravo, se extiende a otros continentes.Sin embargo, las inversiones jamás llegan a ciegas. Antes de establecerse para ganar dinero, sopesan opciones, contrastan ventajas y se establecen donde encuentran mejor infraestructura y condiciones de seguridad, servicios y estabilidad laboral. La información la captan de sus embajadas y de los medios de comunicación locales, nacionales y de otros países. Los conflictos ahuyentan y hablar mal del camello es la peor forma de venderlo.La gira del gobernador por Japón, Corea del Sur y Taiwán tuvo otra característica: fue plural, pues la comitiva la formaron los alcaldes de Torreón (PRI), Frontera (PAN), Acuña (PAN-UDC), hacia las cuales se busca atraer inversiones, y el diputado Fernando Gutiérrez (PAN). Lo que sigue es esperar resultados y continuar la promoción dentro y fuera de México.



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