Capitolio

La sonrisa de Francisco

El papa Francisco ha tocado el corazón de millones de mexicanos, pero su mensaje será revulsivo solo si los transforma; de lo contrario, el obispo de Roma podría cambiar su sede a nuestro país, y no pasaría nada.

La visita de Jorge Bergoglio ha servido para centrar la atención de un pueblo, en su mayoría católico, en los valores cristianos, sin olvidar su lacerante realidad: pobreza, violencia, corrupción, impunidad e impiedad.

Ninguna figura atrapa la atención, conmueve, moviliza a tantas personas y despierta sentimientos nobles como lo ha hecho Francisco en su gira por algunas de las regiones más conflictivas.

La Ciudad de México, Ecatepec, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas, Morelia y Ciudad Juárez reflejan el país que somos: agobiado por la pobreza, la injusticia, los abusos de poder, la corrupción, el narcotráfico, la impunidad, una clase política depredadora y una jerarquía católica que muchas veces prefiere voltear para otro lado: donde están los privilegios, la riqueza y el trato con los príncipes.

El papa es amado porque toca y platica con los niños, los jóvenes, los adultos. Y cuando ellos hablan, escucha y mira a los ojos como un padre bueno. Los políticos, en cambio, no se dirigen a nadie. Se hablan a sí mismos, a sus cortes, a públicos cautivos para inflamar su vanidad, su ego. Francisco, pese a su carisma, es una persona limitada. Lo dice cuando pide orar por él.

Francisco ha pedido perdón por los pecados de la Iglesia. La pederastia es uno de los más execrables y merece castigo, cualquiera que sea la religión o el sector donde el abuso se cometa: de la Iglesia, a través de sus cauces; y de la justicia, por medio de los suyos.

El debate sobre la laicidad está agotado. La separación Iglesia-Estado garantiza la libertad de culto.Cada país tienesus propias reglas.El factor religioso en los políticos debería apegar más su actuación a las leyes de Dios y de la tierra, pero no sucede así. En el caso de los presidentes, gobernadores y otros líderes de fe cristiana, cuántos cumplen los mandamientos: “1. Amarás a Dios sobre todas las cosas”; “5. No matarás”; “7. No robarás”;“8. No darás falsos testimonios”; y “10. No codiciarás los bienes ajenos”.

En México, muy pocos. Francisco lo sabe y por eso sonríe cuando está con ellos.

 

gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx